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“Sasha” y “Zar”, los linces de Cangas del Narcea, son padres de tres cachorros

“Es un logro importante”, destaca el criador Luis Freijanes, que se enfrentó a su ejemplar macho para salvar a los pequeños de un ataque

“Sasha” y “Zar”, los linces de Cangas del Narcea, son padres de tres cachorros Video: Luis Freijanes / Foto: Demelsa Álvarez

Cangas del Narcea vio nacer a tres cachorros de lince europeo la noche del lunes, en las instalaciones del pueblo Vega de Pope, donde Luis Freijanes tiene el proyecto de crear su centro de recuperación de animales bajo el nombre “Estación lince”. Su hembra de dos años, “Sasha”, que llegó el verano de 2019 a Cangas para acompañar a “Zar”, que ya tiene 9 años, lograba quedarse preñada en su primer celo el pasado mes de febrero y, además, que el embarazo llegase a buen término.

“Es un logro importante que haya tenido tres cachorros y que todos estén bien”, subraya su cuidador, que recuerda que hay un precedente de un nacimiento de lince en cautividad en Lérida, pero que se tardó 11 años en conseguir.

No obstante, lograr que los tres cachorros estén bien no fue una tarea fácil, ya que sufrieron el ataque del macho. A pesar de que los linces llevaban separados varios días para evitar que “Zar” pudiese herir a los recién nacidos, el macho logró abrirse paso excavando y penetrar al recinto donde estaba “Sasha”. “Cuando llegué por la mañana vi que ya habían nacido y “Sasha” estaba dando de mamar a los tres cachorros, todo estaba perfecto, pero regresé unas horas después y “Zar” estaba entrando al recinto e iba a atacarlos, seguramente los devoraría”, relata Freijanes, que no dudó un momento en entrar y enfrentarse a su lince para salvar a los pequeños.

“Sasha” y “Zar”, los linces de Cangas del Narcea, son padres de tres cachorros

“Saqué dos y el otro se lo llevó “Sasha” al cajón y logramos separar al macho”, explica Freijanes, quien asegura haberse llevado un gran susto y pasar muchos nervios, pero finalmente la situación logró saldarse sin daños para los cachorros y para él mismo. El problema que se encontró vino después, al intentar introducir de nuevo a los dos cachorros junto a su madre, puesto que la reacción de “Sasha” no fue positiva y tuvo que tomar la decisión de llevárselos para criarlos él mismo ante el temor de que la madre lince pudiera rechazarlos y dejarlos morir.

Esta crianza le va a suponer un gran esfuerzo, porque los cuidados que debe darles son equiparables a los que necesita un bebé. “Tengo que alimentarlos cada tres horas y estimularlos para que aprendan a hacer sus necesidades, tanto por el día como por la noche, y hay que amamantarlos hasta los 4 meses”, recalca. Además, los pequeños linces ya recibieron la visita del veterinario y pudo pesarlos: 360 gramos el macho, al que aún no ha bautizado, y 300 la hembra, llamada “Inga”, mientras que del cachorro que permanece con su madre aún no sabe el sexo.

Luis Freijanes mira al futuro con cierta incertidumbre y prefiere centrarse en lo inmediato, que es la cría de los tres cachorros. Su sueño siempre ha sido poder reintroducir la especie en su hábitat natural del que calcula que en Asturias desaparecieron hace unos 120 años. “Mi idea es tenerlos en semilibertad antes de que se puedan reintroducir de nuevo en el monte, pero ahora estoy centrado en criarlos”, insiste. Un trabajo que también conlleva un importante gasto que sufraga con sus propios medios. Ahora con la compra de leche para amamantarlos y más tarde será carne, teniendo en cuenta que sus linces adultos consumen un kilo y medio al día.

La otra parte de su proyecto es poner en marcha el centro de recuperación de la fauna salvaje herida “Estación lince” que tiene en mente desde el año 2000. Aunque ya tiene parte de las instalaciones desarrolladas para dar espacio a sus animales, especialmente a los linces, aún no ha finalizado los trámites que le permitirían actuar como un centro de rehabilitación de animales y abrirlo a visitas para dar a conocer el lince europeo.

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