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Coaña premia a Fabas La Estela y al restaurante Ferpel

“Hace ilusión que te reconozcan en casa”, afirman los dueños de las empresas que reciben mañana el “Profetas en nuestra tierra”

Ana Acevedo y Elio Fernández, ayer, en Ortiguera (Coaña). | T. Cascudo

Ana Acevedo y Elio Fernández, ayer, en Ortiguera (Coaña). | T. Cascudo

Se podría decir que Ana Acevedo, de 38 años, y Elio Fernández, de 37, tienen vidas paralelas. Ambos dirigen en Coaña dos empresas prósperas, arraigadas en un territorio que llevan por bandera. Por eso el Ayuntamiento de Coaña les ha concedido el galardón “Profetas en nuestra tierra”, una iniciativa que surgió hace tres años para distinguir a personas o entidades que apuestan por el medio rural.

Fernández, al frente del restaurante Ferpel, fue el premiado de la edición de 2020 y Acevedo, que codirige fabas La Estela, recibió el galardón de este año. La pandemia ha impedido celebrar la feria Agroarte donde solía entregarse este galardón y ha obligado a reunirles en un único acto, previsto para mañana, y en el que no habrá público.

Hace ilusión que te reconozcan en tu tierra, porque es lo más difícil que hay”, precisa Elio Fernández, natural de Ortiguera, al tiempo que Acevedo muestra su agradecimiento y satisfacción por el galardón. “Los premios son también una manera de darte a conocer”, añade esta emprendedora, natural de Villayón, pero con la producción afincada en Coaña. Coañés es su marido, Sergio Suárez, que desde el año pasado dirige el consejo regulador de la Faba Asturiana. Los premiados coinciden en que con sus productos y servicios son “embajadores” del concejo.

Un momento dulce

Los dos viven un momento dulce en lo que a reconocimientos se refiere. A Acevedo le entregaron a finales del año pasado uno de los galardones de los XI Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España. Por su parte, el restaurante Ferpel acaba de estrenarse en la prestigiosa guía Repsol, donde aparece con un “sol”.

Con sus modelos de negocio ponen de manifiesto que es posible triunfar en el medio rural. Lo único que reclaman es menos obstáculos por parte de las administraciones y la mejora de servicios como internet. “Desde el medio rural se puede hacer cualquier cosa, pero la administración es demasiado lenta”, señala Elio, que recientemente acaba de ampliar su negocio con una tienda de productos gourmet ubicada en la plaza de abastos de Navia. “Hay más problemas, pero ese es el principal”, apunta Ana Acevedo.

La pandemia ha impactado de manera muy diferente en los negocios de estos treintañeros. A Elio, con siete personas a su cargo, la crisis sanitaria le ha provocado pérdidas de casi el ochenta por ciento de su facturación, aunque ha sabido reiventarse y encontrar un canal alternativo en el diseño de cenas especiales para llevar que envía a todo el país.

En cambio, Fabas La Estela, con cuatro personas contratadas fijas pero que llega hasta los diecisiete con los eventuales que contrata en momentos como la siembra o la cosecha, ha mantenido el tipo en plena pandemia. Pese a perder casi por completo las ventas procedentes del canal de la restauración, ha visto crecer la venta en tiendas y también la compra de particulares a través de internet. “Aumentó muchísimo la demanda, la gente al no gastar dinero en salir decidió comer mejor en casa. Por eso, para nosotros el cómputo global es bueno, con un aumento de la demanda, aunque de momento no ha subido el precio”, señala Acevedo.

Elio ha cogido el timón del negocio familiar y confiesa que siempre tuvo claro que lo suyo era la restauración. Se formó en la Escuela de Hostelería de Foz (Lugo) y viajó mucho antes de volver a casa, donde ha revitalizado y ampliado la empresa que heredó de sus padres. El camino de Acevedo fue diferente porque, aunque en su casa había una producción de fabas, sus padres siempre le inculcaron la importancia de estudiar. Sacó la carrera de Arquitectura y jamás se habría imaginado al frente de una empresa agrícola, negocio en el que se siente “totalmente satisfecha”. Los dos compaginan sus empresas con la crianza de niños de corta edad a los que están inculcando el amor al pueblo y a la tierra donde viven.

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