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Vuelve el cura a La Rectoral de Taramundi: una escultura hecha con macetas recuerda a don Luis

Las macetas que decora Lorena Carrelo, su terapia frente a la fibromialgia, triunfan como imagen turística: “Son centro de todas las fotografías”

Lorena Carrelo retoca la maceta que recrea al sacerdote en la puerta del hotel, en Taramundi. | T. Cascudo

Lorena Carrelo retoca la maceta que recrea al sacerdote en la puerta del hotel, en Taramundi. | T. Cascudo T. CASCUDO

Vuelve a haber cura en La Rectoral de Taramundi. Este inmueble, convertido hace treinta y cinco años en el primer hotel rural de España, recibirá este verano a los visitantes con una sorpresa en la puerta: una particular escultura que recuerda a don Luis, uno de los últimos sacerdotes que residieron en esta casa antes de convertirse en la cuna del turismo en el pueblo.

La pieza, obra de la taramundesa Lorena Carrelo, está formada por dos macetas de grandes dimensiones y mide noventa centímetros de alto y cincuenta de diámetro. A Carrelo, que lleva casi un año dedicada a dar vida a macetas con fines decorativos, le sorprendió el encargo de La Rectoral. También lo recibió con mucha ilusión, pues trabajó algún tiempo en este equipamiento, del que guarda muy buenos recuerdos. “Fue el pedido más especial que me hicieron hasta ahora”, señala.

Carrelo posa con algunas de sus macetas en pleno centro de la localidad taramundesa. | T. Cascudo T. CASCUDO

El director del popular hotel, Jesús Mier, cuenta que llevaba tiempo con ganas de incorporar, de manera simbólica, un sacerdote que recordara los orígenes del edificio. A Carrelo le encargó la pieza y a la artesana Pilar Quintana los remates en forma de boina y sotana, que espera tener listos muy pronto. “El cura ya se ha convertido en centro de las fotos, todo el mundo se quiere fotografiar con él”, señala Mier, que afronta con muy buenas expectativas la temporada estival. Confía en que sea mejor que el año pasado y augura un crecimiento de visitantes muy importante en julio. Junio ya está dando buenos resultados, tanto que ha pasado de ser un mes “de pérdidas a tener que colgar el cartel de completo. Los últimos fines de semana llenó e incluso están teniendo muy buenas cifras de pernoctaciones entre semana. “Falta nos hace”, señala en referencia a las dificultades que el covid-19 está causando al sector.

Pero volvamos a Lorena Carrelo. Natural de Bres, empezó a decorar macetas el año pasado, tras diagnosticarle una fibromialgia que la obligó a dejar su trabajo en la hostelería. Años atrás había tenido mucho éxito elaborando las populares muñecas de goma “Fofuchas” (de ahí que su página en las redes sociales se llame “Con alma de goma”), pero no se imaginó que las macetas decoradas llegasen a gustar tanto. Las primeras, dice medio en broma medio en serio, las hizo como “terapia ocupacional” y descubrió que era un quehacer que se adecuaba bien a una dolencia “muy complicada de entender, porque un día estás bien y al día siguiente no eres capaz ni de vestirte”.

Fue su padre, recientemente fallecido, quien le dio el empujón definitivo, y ha descubierto que decorar macetas le gusta y le permite “tener ocupado el tiempo y sentirse útil”. Desde julio ya elaboró más de 500 y tiene tres puntos de venta, uno en pleno centro de Taramundi, donde hace las delicias de los turistas: “Lucen un montón, son coloridas y dan mucha vida”.

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