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Entrevista

Lars von Trier: "El párkinson hace que me sienta aún más estúpido"

El director danés estrena en Filmin 'The Kingdom Exodus', la tercera entrega de su serie de culto sobre un hospital habitado por espíritus malignos

El director de cine danés Lars von Trier. EFE

Justo antes de presentar 'Rompiendo las olas' (1996), la película que puso a sus pies a la cinefilia, Lars Von Trier dirigió una de sus obras más 'bizarras': 'El reino', miniserie de cuatro episodios a caballo entre la telenovela, el relato de terror y la sátira social, ambientada en un siniestro hospital de Copenhague habitado por espíritus malignos y rodada de acuerdo con el tipo de estilo 'verité' que el danés usaría un par de años después como bandera del manifiesto ‘Dogma 95’. Veinticinco años después de completar otros cuatro episodios bajo el título 'El reino 2' (1997) Trier estrena ahora la entrega final de la saga, ‘The Kingdom Exodus’ (Filmin), en la que vuelve a escenificar una batalla sobrenatural entre el bien y el mal usando mucho humor y mucha mala uva. Ese es el motivo de la charla que mantenemos con él, por 'Zoom'. Los efectos del párkinson, que le fue diagnosticado hace unos meses, quedan en evidencia en su lenguaje corporal. Por lo demás, eso sí, se muestra tan elocuente como de costumbre.

¿Por qué decidió dar continuidad a esta saga tanto tiempo después?

Porque mi intención inicial era rodar esta tercera parte hace muchos años, pero la muerte de dos de los protagonistas de las entregas previas me echó para atrás. Aun así, mantuve la espina clavada todo este tiempo. En todo caso, decidí no revisar los viejos episodios, no quise sentirme atado a ellos. Por eso puede que, vista en conjunto, la serie evidencie cabos sueltos o errores de continuidad. Francamente, me da igual.

¿Cómo afectó el párkinson a ‘The Kingdom Exodus’?

Yo ya llevaba un tiempo enfermo, pero no diagnosticado, cuando los síntomas empezaron a manifestarse durante el rodaje de los episodios. Fue muy desagradable, porque no sabía cómo gestionarlos. Es una enfermedad a la que no puedes vencer, pero que en realidad no te impide funcionar. Mi gran asignatura pendiente respecto a ella es perder la vergüenza a los temblores que me provoca. Por eso, me alivió mucho anunciar que la padezco.

"Considero que casi todo lo que he hecho en mi carrera es comedia, incluso las películas más aparentemente serias"

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‘The Kingdom Exodus’ exhibe más humor negro que las entregas anteriores. ¿Es casualidad?

Yo considero que casi todo lo que he hecho en mi carrera es comedia, incluso las películas más aparentemente serias y graves. Concebí ‘Rompiendo las olas’ como la historia de una joven discapacitada que se gana un sitio en el cielo a través del sexo, y en la última secuencia de ‘Bailando en la oscuridad’ mostré a una mujer que se dirige a la horca cantando y danzando. Para mucha gente esas cosas no tienen gracia, pero a mí me parecen hilarantes, o me lo parecían. Dicho esto, ni la edad ni la enfermedad han estimulado lo más mínimo mi sentido del humor. Tampoco el estado actual del mundo.

¿Es pesimista respecto al futuro que nos espera?

¿Cómo no serlo? Nuestro presente es terrible. Pienso en mis nietos, y me pregunto si tendrán tiempo suficiente para arreglar todo lo que nosotros hemos contribuido a estropear, a nivel político y climático. Quisimos creernos que el avance de la democracia estaba garantizado y que las cosas mejorarían más y más independientemente de nuestro comportamiento. Qué ingenuos hemos sido, y qué arrogantes.

¿Qué opina del cambio experimentado por la ficción televisiva en las décadas que separan ‘El reino’ de ‘The Kingdom Exodus’?

No lo sé, porque no veo televisión. Pero puedo entender que los directores privilegien ese formato cada vez más. En primer lugar, porque les otorga más tiempo para desarrollar personajes. En segundo lugar, porque las salas de cine están desapareciendo. Yo tengo cuatro hijos y todos quieren dedicarse al cine. Yo suelo rogarles por lo que más quieran que no lo hagan.

Si pudiera viajar atrás en el tiempo para hablar con usted mismo en 1994, en la época de ‘El reino’, ¿qué le diría?

Diría: “Lars, deja de comportarte como un imbécil”.

‘The Kingdom Exodus’ es la primera de sus ficciones en los últimos 15 años que no ha generado controversia, por un motivo u otro. ¿Qué opina al respecto?

La gente no me cree, pero la mayoría de esas polémicas me han dolido mucho. Desde que presenté ‘Melancolía’ (2011) en el Festival de Cannes, y a causa de mis comentarios irónicos en rueda de prensa, llevo más de 10 años aclarándole a todo el mundo que no soy un nazi y que no me gusta Hitler.

"Dejemos que los idiotas digan idioteces y se pongan en su sitio ellos solos"

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Pero esos son los riesgos de jugar a la provocación, ¿no es así?

Es cierto. La provocación es sana, porque estimula las discusiones, y el intercambio de opiniones y puntos de vista es la base de la democracia. Por eso, la actual tendencia a poner cortapisas a la libertad de expresión me parece peligrosa. Dejemos que los idiotas digan idioteces y se pongan en su sitio ellos solos. El mayor problema es que tanto la enfermedad misma como los efectos secundarios de los medicamentos hacen que me sienta más estúpido de lo que solía ser. Y la estupidez nunca me ha faltado.

¿Cómo ha afectado a sus proyectos?

Lo primero que haré será tomarme un descanso, y ya veré. Confío en que mi condición mejore y, además, trabajar como cineasta no es lo mismo que trabajar como fontanero. Lo que está claro es que solo tengo 66 años, tengo que hacer algo, y no sé hacer nada más que esto. Ahora bien, tengo que estar seguro de que el párkinson no mermará mis capacidades creativas. Para mí, a este respecto, lo único inaceptable es hacer películas que no valgan nada.

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