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Gloria y fracaso de Carme Chacón

Carme Chacón hizo muchas cosas inusuales, como pasar revista a las tropas españolas en Afganistán visiblemente embarazada, y como caer del 45% al 16% de los votos en su circunscripción en sólo siete años. De la gloria al infierno en dos legislaturas. Su victoria de 2008 superó a la de Rodríguez Zapatero en el conjunto español, y la derrota de 2015 exageró la de Pedro Sánchez. Ha muerto joven, tras recorrer el ciclo de ascenso y caída con una gran precocidad. A la edad en que muchos políticos encaran sus años más productivos, ella ya lo había sido casi todo, y tras serlo, se había retirado al ejercicio privado del derecho y la enseñanza. Con el músculo cardíaco mal puesto y 35 pulsaciones por minuto no estaba para perder el tiempo allá donde había dejado de encajar.

Chacón protagonizó el último gran triunfo socialista en Cataluña, justo antes de la caída en picado. Desde hacía tres décadas su partido dominaba los grandes ayuntamientos y la representación en el Congreso, y desde 2003 ocupaba la presidencia de la Generalitat. Se acercaban vientos de cambio radical, pero nadie lo sabía. En 2006 Cataluña se había dotado de un nuevo Estatut, pactado entre Mas y Zapatero, pero amenazado por el PP, que lo había impugnado ante el Tribunal Constitucional e iba por los pueblos de España pidiendo firmas para derogarlo. Cuando se convocaron las elecciones de 2008, la mayoría de catalanes cerraba filas en defensa de la autonomía, y el PSC se presentó como el voto más útil para detener la amenaza de los populares, con el celebrado eslogan "si tú no vas, ellos vuelven". Y funcionó. Chacón encabezaba la lista que obtuvo en Cataluña un porcentaje superior al del PSOE en el conjunto español, un fenómeno que no se había dado nunca hasta entonces, y que no se volvería a dar.

Pero Chacón no lideraba el PSC. No controlaba el aparato, que la percibía como un cuerpo extraño. Se centró en la política española, e intentó dirigir el PSOE. Perdió por escaso margen el congreso de Sevilla, con el disgusto de saber que los delegados catalanes no la habían apoyado. Y al cabo de poco se retiró. En 2015 regresó para encabezar la lista de Barcelona a las generales de diciembre, pero su partido ya estaba por los suelos. Había aceptado e incluso defendido el gran recorte del Estatut contenido en la sentencia del TC, lo que le había expulsado del espacio central que dominaba siete años antes. Y la figura de Chacón era, justamente, una síntesis de ese rumbo antiguo.

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