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Grúas "Durruti"

La muerte del que fuera secretario general del PCE leonés y el ectoplasma del líder anarquista

La historia, a veces, intenta resolver con golpes fortuitos lo que podrían ser interpretadas como antiguas y duras acechanzas. Es así que mi gran amigo Carlos Álvarez, escritor, periodista y cineasta (no se pierdan su documental "Ciudadano Negrín" ni su novela "La Señora", entre otras obras suyas) cuenta con gracejo la accidentada muerte, en plena transición, del entonces secretario general del PCE leonés. Conducía el hombre camino de Asturias para una reunión de la ejecutiva. Los comunistas de León estaban integrados con los asturianos por aquello del peso de la cuenca minera en ambas provincias: primaba más el sector que el territorio. A la salida de una curva de aquellas carreteras nuestras, más del siglo XIX que del XX, se topó con un camión grúa y se aplastó contra él. Parece que la muerte fue instantánea y el pobre conductor no debió de tener tiempo a ver el enorme letrero que llevaba la fatídica máquina: "Grúas Durruti" Fue así que el líder del comunismo leonés murió empotrado contra una grúa que llevaba el apellido del líder anarquista, y no lo llevaba por casualidad sino porque los propietarios de aquella empresa de grúas eran familiares de Buenaventura Durruti, líder de la CNT-FAI muerto en extrañas circunstancias, el 20 de noviembre de 1936. Como cuento a veces, me encuentro con frecuencia con su ectoplasma en el hotel Ritz de Madrid, pues allí falleció en lo que era un hospital de campaña. Hoy, el hotel está en obras y el ectoplasma de Durruti, ilocalizable. La última vez me dijo que pasaría esta temporada en el Palace, y allí lo encontré y le invité, como siempre, a un cortadito. Pero ya hace meses que no lo frecuento, con lo cual tampoco he podido contarle la anécdota de las grúas de sus familiares. Tampoco hemos podido hablar de esa entrañable foto del niño Casado con el niño Ánsar, esta vez sin puros ni cervezas, y sin poner los pies en la mesa, qué pena y qué tiempos aquellos en los que éramos una potencia atlántica. Supongo que el adusto expresidente le habrá dado al niño Casado precisas instrucciones de cómo hacer pinza contra el PSOE, esta vez con la derecha separatista del PdeCat, qué cosas, pero eso es lo que nos espera. Y en el mientrastanto, el otro niño, Ribera, no sabe si será una rosa o será un clavel, pero en el mes de mayo me estamparé. ¡Cuánta necesidad tengo de una conversación y un cortadito con el ectoplasma de Durruti!

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