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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Europa Christi, y amén

Su reino no es de este mundo, pero la República de Polonia aspira a serlo. Un partido católico, apostólico y polaco, Europa Christi, se propone reevangelizar Europa entera desde el Parlamento de ese país. El ideario no engaña: rechazo absoluto al aborto, enseñanza religiosa obligatoria, negación de la existencia de la violencia conyugal y preeminencia de la Iglesia en la vida pública. O sea, que en el terruño de Wojtyla quieren ponerle en bandeja a Dios lo que es del César. Muy parecido a Vox, pero con clériman.

Paseas por Varsovia y te cruzas por las calles con decenas de curas con sotana, como en la España del tardofranquismo. Es un país que no se defiende en el término medio: o alzacuellos y rosarios o melopeas de vodka en naves industriales reconvertidas en antros de moda donde la juventud que no va a misa celebra la liturgia profana de la música electrónica.

Dispuesto a fundar un Estado teocrático en Polonia, un Irán de ayatolas con mitra episcopal y flores a María en el corazón de Europa, el partido de marras aboga por "crear una nueva Constitución europea basada en el Evangelio". O sea, que si Bruselas te rompe la cara a multas hay que poner la otra mejilla; convertir las directivas en bienaventuranzas y las vistas del Tribunal de Estrasburgo en ordalías.

Qué se puede esperar de un país que castiga la blasfemia, donde un tribunal de Varsovia multó a la cantante Dorota Rabczewska, artísticamente conocida como Doda, por haber dicho, en una entrevista televisiva, que cree más en los dinosaurios que en la Biblia porque "es difícil creer en algo escrito por borrachos y fumados". En Polonia, el rapero Valtonyc tendría una penitencia de prisión y treinta avemarías. Y amén.

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