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Matías Vallés

Se levanta la veda política del virus

Confesión de parte: Este artículo iba a titularse "No es hora de criticar". Las andanadas de la oposición contra el Gobierno parecían prematuras. No porque carecieran de fundamento, dado que la sumisión documentada del Ejecutivo al 8-M y a La Liga le causará quebraderos de cabeza en el momento oportuno.

Las circunstancias se han modificado sustancialmente. Este artículo pasa a titularse "Se levanta la veda política del virus" porque la zarzuela de los test rápidos fraudulentos comprados a China, y que desautoriza hasta la embajada de dicho país, muestran a un Gobierno que no solo está dispuesto a engañarse a sí mismo, sino que ha saltado de la responsabilidad a la culpa. Ni siquiera la mortandad causada por el coronavirus autoriza a postergar la identificación y erradicación inmediata de los altos cargos que han avalado una compraventa de cartel. Y quiera el dios de los microorganismos que no aparezcan los intermediarios o corinnos de costumbre en la historia reciente.

La lástima hoy no es que la oposición deje de apoyar a un Gobierno que exige más distanciamiento que el coronavirus. Al contrario, el país debe lamentar que la derecha posea una calidad equiparable a la izquierda en el poder. Y, entre todas las casualidades que obligan a desconfiar del Gobierno en medio de la catástrofe, es curioso que los test de la chatarra fueran a detectar únicamente una tercera parte de los casos reales, como se quería demostrar.

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