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Crítica / Música

Jazz para evocar paisajes

“Pablo Sanmamed Trío” huye de los cánones clásicos

Después de un año plagado de dificultades, el ciclo “Jazz en el Centro” ha hecho un loable esfuerzo para empezar el 2021 con cierta normalidad, apostando al menos por la regularidad de un concierto mensual que tenía en la era precovid. Así, el jazz volvía a sonar en el Antiguo Instituto, esta vez de la mano de “Pablo Sanmamed Trío”. Finalmente, y tras dos cambios de fecha el año pasado por las restricciones sanitarias, este trío gallego formado por Pablo Sanmamed (contrabajo), Iago Mourinho (piano) y Bruno Couceiro (batería) llegó a la ciudad para presentar su álbum “16_04” (2018) y algunas de sus últimas grabaciones.

El jazz de Pablo Sanmamed huye de los cánones clásicos y apuesta por un eclecticismo que responde a lo variado de su labor como compositor de música para teatro, cine, danza, publicidad... La impronta audiovisual está muy presente en su trabajo, y en las piezas que hizo sonar el pasado miércoles se puede apreciar fácilmente la voluntad por evocar paisajes y sugerir movimiento. La tímbrica del conjunto se alía con esta labor, y los contrastes entre los agudos incisivos del piano y los graves del contrabajo le permiten trabajar con una amplísima paleta de colores y sonoridades. A su vez, la composición desde el contrabajo desarma las jerarquías entre instrumentos y posibilita a cada uno de ellos ocupar un espacio en la construcción del discurso musical.

El repertorio fue variado en estilo, difícil de clasificar en una corriente o un género del jazz. Las piezas no siguen patrones standard, sino que respiran con un aire propio en el que los compases irregulares, los cambios en la articulación de los fraseos y las diferentes maneras de atacar y hacer evolucionar los temas obligan a estar alerta y generan un efecto de fluidez y constante cambio.

Esta impresión de movimiento resulta evidente en “De Barcelona a Santiago”, en la que se suceden las ideas melódicas con aires tan dispares como el blues, el bop o la música árabe. En clave más minimalista, sonaron temas como “Cameros”, que busca evocar el paisaje natural de esta sierra riojana con ostinatos que van evolucionando, combinación de baquetas y escobillas en la batería y un inteligente manejo de los tiempos. Pablo Sanmamed construye a partir de motivos muy diversos, que pueden ir desde una única nota que se reitera a una melodía lírica y con una articulación bien preparada.

El eclecticismo también estuvo presente en lo diverso de las versiones, que fueron de Billie Holiday a canciones como “Amapola” (que sonó en clave de bolero) o “Alfonsina y el mar” que cerró el concierto. Fue algo más de una hora de concierto, un recital que, además de acercarnos una interesante propuesta, marca, esperemos, el inicio de una cierta normalidad y regularidad en la programación musical de la ciudad.

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