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Carmen Pérez Novo

Obesidad en los niños

La falsa creencia de que la gordura es sinónimo de salud

Una creencia muy extendida en algunos sectores de población es que un niño sano ha de estar más bien gordito. Y nada más lejos de la realidad. Lo único que hace este exceso de peso es predisponerle a determinadas enfermedades que en el futuro, si se mantiene esa obesidad, pueden llegar a ser bastante graves. El 60% de los obesos adolescentes seguirá siéndolo 40 años después, y el 8% tendrá como mínimo un sobrepeso en la edad adulta, lo cual le condicionará no solo a tener trastornos psíquicos y estéticos, sino a padecer enfermedades tales como diabetes –en edades cada vez más tempranas–, hipertensión, aterosclerosis, patología cardiovascular... Por eso es tan importante que controlemos el sobrepeso y la obesidad, desde los primeros meses de vida, evitando alimentar a los pequeños con comida demasiado rica en grasas y azúcares. Es de sobra conocido que la obesidad es debida, la mayoría de las veces, a una alimentación desequilibrada y excesiva, lo que provoca una acumulación exagerada y generalizada de grasa en el tejido celular subcutáneo.

Ahora bien, basta echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de que los hábitos alimentarios dejan mucho que desear. No cabe la menor duda de que la sustitución de la dieta mediterránea tradicional por esa otra rica en grasa animal nos ha colocado a la cabeza en Europa como los más obesos, con todas las consecuencias que ello conlleva. Y si nosotros, adultos, no cuidamos nuestra alimentación, ¿estamos en condiciones de enseñar a nuestros pequeños? Por todo ello, no nos queda otro remedio que incrementar la actividad física y mejorar los hábitos alimenticios, volviendo a la dieta mediterránea, rica en verduras, legumbres, fruta, pescado, con baja ingesta de azúcares y –presten mucha atención a lo siguiente– un consumo prácticamente nulo de alimentos preparados comercialmente.

Además, se deben respetar la regularidad y los horarios en las comidas, no picar entre horas y no hacerlo nunca mirando la televisión. En caso contrario, irremediablemente, tendremos que pagar las nefastas consecuencias del exceso de nutrición y grasa. Y hay una cosa que es muy importante para tener en cuenta, y en la que insisten los expertos de manera especial, que consiste en alargar el periodo de lactancia materna hasta los seis meses, ya que es el único alimento que cubre las necesidades nutricionales del bebé, y alternarla con alimentos sólidos hasta los 2 años de edad.

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