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Chiringuitos del PSOE: la Laboral

A propósito del modelo y la gestión económica de la Fundación Laboral Ciudad del Arte y Creación Industrial

A lo largo de más de 30 años el PP ha venido denunciando la creación por los distintos gobiernos socialistas asturianos de multitud de entidades, consorcios, fundaciones y sociedades públicas en número superior a los 50, que hemos denominado genéricamente como “chiringuitos” por utilizar formas jurídicas que las alejan de los exigentes controles que conlleva toda administración pública.

Como primer ejemplo de esa política me voy a centrar en uno constituido hace más de 15 años: la Fundación Laboral Ciudad del Arte y Creación Industrial, publicitada como LABoral, y lo voy a hacer sin entrar a valorar la calidad de sus actividades culturales, siempre subjetivas, sino su modelo y su gestión económica. Constituida en 2005 como fundación privada para la difusión y promoción del arte y la creación industrial su promotor, el gobierno socialista de Areces, estableció la cantidad de 30.000 € como capital total de los patronos participantes. El Principado aportó 9.900 , el Ayuntamiento de Gijón 3.600 , y a más distancia la Autoridad Portuaria de Gijón y SEDES. Los privados, una docena, participaron con pequeñas cantidades hasta algo más de 15.000 € superando así el 50%, lo que por aquel entonces convertía a LABoral en una entidad privada no sometida a control público. Por poco más de 15.000 euros se evitaba su inclusión en la información presupuestaria, el control de la intervención general, del parlamento, de la Sindicatura, mientras el Principado, sólo en la rehabilitación y equipamiento de la Universidad Laboral donde se ubicaba el Centro, se gastaba casi 10 millones y transfería anualmente cientos de miles de euros. La izquierda gobernante, teórica defensora de lo público, cínicamente se dedicaba a constituir una fundación privada, un cortijo propio, para esquivar la fiscalización a que está sometido lo público.

Desde su inauguración en 2007 LABoral –tras conseguir un importante crédito del ministerio de Industria aún no pagado totalmente– es financiada casi en exclusiva por la consejería de Cultura. El dispendio y boato de los primeros años fue similar al de su coetánea la Fundación Niemeyer, generando una deuda de unos 2,8 millones€, pero a diferencia de la de Avilés sus eventos pasaron casi desapercibidos, seguramente por la menor popularidad de los artistas contratados no comparable a los Woody Allen, Kevin Spacey, Jessica Lange, Brad Pitt... pero alucinando de igual manera que en el Niemeyer a socialistas del Principado y de Gijón que cegados por un papanatismo cultural no se enteraban del dispendio y las deudas de sus “gestores de confianza”.

Por hacer una sencilla comparación, a lo largo de estos 15 años, sólo la consejería de Cultura ha destinado a LABoral para su programación no menos de 8 millones, que frente a otra actividad cultural de sobrado prestigio nacional como la que desarrolla la fundación privada, Ópera de Oviedo, supondría pagar seis temporadas completas con más de 30.000 espectadores anuales que abonan buena parte de su coste, por cierto, con cicatero apoyo del gobierno regional.

Y se preguntarán, ¿ahora quién paga la deuda de la Fundación? Pues muy fácil. Principado y Ayuntamiento de Gijón que, además de seguir contribuyendo anualmente a los gastos generales con 600.000 y 20.000 respectivamente, se han hecho cargo de la deuda arrastrada que pagaremos todos los asturianos. El Principado con 935.000 € de 2018 a 2023, y Gijón con 459.024 hasta 2021.

¿Pero cómo se han hecho cargo Principado y Ayuntamiento de toda la deuda si entre los dos tenían menos del 50% de participación en la Fundación? Pues muy sencillo, al ser los únicos en pagar el pufo (el resto están huidos) no les ha quedado más remedio que transformar la fundación privada en pública pasando a ostentar el 72 % el Principado y el 22% el ayuntamiento en el Patronato y resolver el problema a cuenta de los asturianos y gijoneses.

La situación ha cambiado hasta tal punto que tuvieron que pasar casi 15 años para que compareciese la gerente por primera vez en la Junta. Tras haber dispuesto de más de 20 millones€ entre inversiones y gastos de funcionamiento sin control público y sin responsables políticos por este chiringuito, parece que nos pretenden presentar como “cabeza de turco” a la gerente unos días después de su última comparecencia en la Junta: ¡impresentable!

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