DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fernando Monreal

Una conversación cualquiera

Las mujeres artistas

–Cuenta una leyenda que la noche del 24 de junio de cada año, la noche de San Juan, todos los maestros arquitectos enterrados en la catedral de Estrasburgo salen de sus sepulcros provistos de los instrumentos propios de su labor (compás, bastón, regla, escuadra y plomada). Acuden al centro de la nave mayor, donde se concentran para hablar de su oficio. Entre ellos solo hay una mujer, que destaca en la penumbra de la catedral por llevar un inmaculado vestido blanco, en señal de su virginidad. ¿Sabes de quién se trata?

–¿Cómo quieres que lo sepa? No tengo ni idea…

–Bueno, mientras contemplo una preciosa flor de pascua que tengo delante de mí, aposentada en la mesa donde estudio y situada a escasos 30 centímetros, te diré que Sabina de Pierrefonds fue escultora y maestra de obra (ahora sería llamada arquitecta). Sabina von Steinbach, como así también se la conoce, lleva un martillo en su mano derecha y un cincel en la izquierda, los instrumentos propios de su especialidad.

–¿Pero de quién me estás hablando?, ¿quién es esta mujer?

–Era, pues vivió en el siglo XIV. Hija de un arquitecto que se encargó de las obras de la catedral de Estrasburgo aprendió el oficio al lado de su padre y, cuando falleció éste en 1318, la hija se hizo cargo de algunas obras y esculturas de la catedral de París; me estoy refiriendo, por supuesto, a Nôtre Dame. Ufff, sus hojas lanceoladas parecen grandes puntas de flecha, alternando las de color verde intenso con el rojo chillón.

–¿Pero de qué me estás hablando, de una mujer o de una planta?

–De una mujer; perdona que lo haya mezclado con los comentarios sobre la flor de Navidad, es que es tan hermosa…

Esta conversación la mantenía con mi amigo P, en la distancia, vía telefónica, en un receso de los comentarios que me había hecho sobre su evolución de la cirugía de vasectomía sin bisturí que hacía un par de semanas le había realizado.

–¿De una mujer escultora?, ¿en aquella época tan machista?

–Cuidado, porque en la época medieval, aunque la mujer estuviera infraconsiderada (debido entre otras cosas a las ideas de Aristóteles, quien consideraba a la mujer como el origen del pecado y la perdición para el hombre), sabemos que un buen número de ellas se dedicaba a oficios artísticos, de tal manera que, un tercio de los trabajadores de la catedral de León, y me estoy refiriendo al siglo XIII, fueron mujeres. ¿Sabes que es nativa de América Central?

-–Quién, la mujer escultora?

–No…, la planta que tengo en mi mesa. Esto me recuerda que la tengo que regar. ¡Hasta otro día!

Compartir el artículo

stats