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Pedro de Silva

Muerte de un antivirus

Aunque no hubiera muerto anteayer en una cárcel catalana, John McAfee, inventor del antivirus informático más conocido, no habría recibido nunca el premio “Princesa de Asturias” de Investigación Científica, otorgado el mismo día (muy justamente sin duda) a los llamados “padres” de las vacunas contra el coronavirus. En esto de los descubrimientos no cuentan solo talento y resultados, sino unos mínimos de ejemplaridad personal, que a todas luces McAfee no mostraba. Es más, el hombre hacía soberanos esfuerzos por construir un personaje público que funcionara como antivirus de la ejemplaridad, lo que le daba ese atractivo que de hecho suele reclutar el antihéroe escapado del rebaño. El antivirus John había anunciado que si moría en prisión habría sido “suicidado”, alimentando así un conspiracionismo del que era devoto. No se sabe que hubiera pedido indulto invocando sus descubrimientos.

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