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Ángel Machado Cabezas

La competitividad de las mujeres

El comportamiento de ambos sexos ante puestos de alta responsabilidad

Se ha comprobado que las mujeres tienden a evitar los puestos competitivos y los trabajos en los que el salario es determinado por la posición en un ranking. Es mucho más probable que un hombre pida una retribución mayor en un proceso de selección para un trabajo que el que lo haga una mujer. De igual forma, se cree que cuando hay competencia esta es la razón por la que las mujeres se retraen y dejan de pedir estudiar disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

En resumen, parece ser que cuando se trata de competir los hombres están mucho más dispuestos que las mujeres (M. Niederle y L. Vesterlund, “Do Women Shy Away From Competition? Do Men Compete Too Much?”, “Quaterly Journal of Economics”, 122, 3, 2007, pp. 1067-1101).

Sin embargo, se ha observado de que cuando las mujeres forman parte de los consejos de administración de las empresas, estas aumentan su valor en el mercado (http://techcrunch.com/2012/02/19/why-your-next-board-member-should-be-a-woman).

Los investigadores Uri Gneezy y John A. List (“Lo que importa es el por qué”, Empresa Activa, 2014) hicieron un estudio con la minoría étnica indígena de los khasi que viven mayoritariamente en el norte de la India y comprobaron que en esta sociedad al revés que en la occidental las mujeres son más competitivas que los hombres. A raíz de sus observaciones concluyen que sus estudios sugieren que el entorno cultural adecuado las mujeres son tan competitivas como los hombres e incluso más en algunas situaciones. Es decir, que la mujer media competirá incluso más que el hombre medio si hay incentivos culturales adecuados.

Otra lección que aprendieron de los khasi es que cuando las mujeres tienen el poder todo el mundo parece beneficiarse. Las sociedades dirigidas por mujeres probablemente viven en entornos más amables y tranquilos, donde los recursos necesarios para vivir tienen más posibilidades perdurar para la siguiente generación.

El anterior estudio sostiene que la idea que tenemos de que las mujeres son menos competitivas y peores gestoras debido a su propia naturaleza no parece sostenerse en la realidad y tales hechos dependen más bien de la cultura que hemos creado frente a determinadas tareas que propician que los hombres sean más decididos. No obstante, el tema es más complejo que lo que este trabajo concluye por lo que se precisan estudios adicionales que analicen las distintas variables que afectan al distinto comportamiento entre hombres y mujeres al enfrentarse a puestos de alta responsabilidad o muy competitivos.

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