Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Francisco García

El PSOE y el Varón Dandy

Huyan de tal impresión quienes auguraron que tras cepillarse –en el sentido político de la palabra– a dos de sus fetiches femeninos: la vicesecretaria general del PSOE y la Fiscal General del Estado, Pedro Sánchez había sufrido un repentino subidón de testosterona. Y que el amado líder afrontaría la etapa más complicada de su majestad rodeado de una guardia de paisanos. Erró en sus predicciones quien apuntó que en el PSOE había que empezar a frotarse la media barba con loción Barón Dandy, que vuelve el hombre. ¿Qué iban a pensar de semejante arrebato de masculinidad sus socios y socias de gobierno y gobierna, tan tozudos defensores de la paridad y otras paridas?

A Adriana Lastra la sustituirá como número dos en Ferraz la ministra de Hacienda, lo que da de pensar en una jugada de doble recorrido: la cuota femenina y la territorial, para contentar al maltrecho socialismo andaluz, recién corneado en las urnas. Apunten que María Jesús Montero acabará haciendo buena a su antecesora asturiana, que Sánchez no acierta ni cuando rectifica.

Como el Presidente es presa del utilitarismo, en algún momento tendrá que recurrir al empoderamiento femenino ahora recluido en los cuarteles de verano, en espera de un feliz alumbramiento. No duden que si vuelve a necesitar a Adriana para el trabajo de fontanería, le pondrá a la riosellana una niñera para que regrese.

Volviendo al curioso caso de la mujer embarazadita al que hace unos días nos referíamos para relatar la caída en desgracia de buena esperanza de la futura mamá, un avispado y culto lector, mihuriano a lo que parece, apunta que si caímos en la cuenta que la debacle del PSOE empezó con una encerrona a un señor de Murcia. Hay que ver, Maribel, que extraña familia la socialista.

Compartir el artículo

stats