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Pedro de Silva

Un filme que merodea el gran asunto

De cuando en cuando Netflix nos sorprende con una película "que se sale", esos filmes clásicos desde que nacen que el Hollywood de hoy no haría. Ocurrió en 2021 con "El poder del perro", pasa este año con "El prodigio", otra película difícil y de riesgo, llena de claves, en la que entra con un afiladísimo y astuto estilete en el corazón de los milagros, esa mezcla de fanatismo, iluminación, interés y secretas complicidades que desfigura el racionalismo, como un grano rebelde, desde que con la inmisericorde y crucial ayuda de la Iglesia se libró de la magia y las brujas. En el fondo deja un críptico recado al gran milagro fundacional de la propia Iglesia, el prodigio sobre el que está construida (la Resurrección), pero tanta osadía no conviene a la obra si quiere optar a un premio de la Academia; por más que ya la aleje de esa ventura la aventurada fusión de géneros en que se embarca.

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