17 de agosto de 2012
17.08.2012

Carmen Lomana: «Nunca me vi tan cerca de la muerte»

El coche de la estrella televisiva invade una playa de Llanes llena de bañistas al bajarse sin activar el freno de mano

18.08.2012 | 05:40

Celorio (Llanes), E. G. CEA / R. DÍAZ

«Nunca me vi tan cerca de la muerte», exclamó Carmen Lomana, una de las «reinas» del papel cuché, tras protagonizar a las siete de la tarde de ayer un incidente que acabó con su coche en la arena de la playa de Palombina, en Celorio (Llanes), sobre las toallas de varios bañistas. Milagrosamente, sólo la propia Lomana resultó herida, en la pierna izquierda, al intentar detener el coche, del que se había bajado delante de su residencia llanisca, para dejar las maletas, sin activar el freno de mano.

Los bañistas salieron por piernas y escaparon de un atropello seguro gracias al ruido que provocó el roce del coche de Lomana (alquilado en el aeropuerto de Asturias unas horas antes) contra una de las paredes del acceso al arenal. Lomana lamentaba su mala suerte: «¡Para qué habré venido, con lo bien que estaba en Marbella!», exclamaba tras el siniestro. Y lanzaba una pregunta: «¿Por qué en Asturias no alquilan coches automáticos?». Hacía «catorce años que no conducía un coche manual», reconoció. La «espectacular» llegada de Lomana a Celorio fue digna del mejor «reality» televisivo. Viajó desde Marbella en avión. En el aeropuerto de Asturias alquiló un coche y se dirigió a Celorio, donde veranea su madre, Josefa Gutiérrez-García, y adonde la diva de los platós televisivos acude en ocasiones. No había vuelto a Llanes desde la boda de una sobrina, en septiembre de 2010.

«Rocamar», la residencia veraniega de Lomana, está situada al pie de la playa de Palombina, con la que comparte el acceso. Allí detuvo su coche. No fue capaz de meter la marcha atrás «porque donde lo alquilé nadie me supo explicar cómo se hacía», dijo. «No es normal que en toda Asturias no haya un coche automático y que no te expliquen cómo entra la marcha atrás», repetía, a la vez que subrayaba que pudo haber ocurrido «una desgracia, ya que había bañistas» en el lugar del arenal que su coche invadió. «¡Para haber matado a alguien!», exclamaba mientras, en compañía de su madre, su hermana y dos médicos que se acercaron a su casa, pensaba a qué hospital dirigirse para hacerse una radiografía y una ecografía. La duda estaba entre Valdecilla, en Cantabria, Arriondas y Oviedo. «La pierna no la tengo rota, yo creo que me he roto algún tejido», comentaba.

Lomana insistía: «¡Qué mala suerte! Yo que venía con la intención de participar en la danza prima de San Roque y de levantarme mañana a las nueve de la mañana para jugar a las palas en la playa y bañarme...».

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