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AMINETU HAIDAR | Activista por la autodeterminación del Sáhara

"Perdonaré al Gobierno español cuando reconozca la libertad del pueblo saharaui"

"Volveré en noviembre al aeropuerto de Lanzarote, donde estuve en huelga de hambre 32 días, para ver a los amigos que hice"

Aminetu Haidar, ayer, en Oviedo.

Aminetu Haidar, ayer, en Oviedo. FERNANDO RODRÍGUEZ

Aminetu Haidar (Tata, Marruecos, 1967) se hizo conocida en España hace cinco años cuando estuvo 32 días en huelga de hambre ante la prohibición del gobierno marroquí de que regresara al Sáhara Occidental -bajo el control del rey Mohamed VI- tras aterrizar en el aeropuerto de El Aaiún. Su trayectoria como activista por la autodeterminación saharaui, llena de reconocimientos y galardones internacionales, prosigue con más fuerza que nunca desde entonces. Haidar estuvo ayer por primera vez en Oviedo de la mano de la Asociación Asturiana de Amigos del Pueblo Saharaui para ofrecer una conferencia en el Centro Cultural Cajastur.

-Usted tenía ocho años cuando España se retiró del Sáhara Occidental y su tierra pasó a ser marroquí. ¿Se acuerda de aquella época?

-Perfectamente. Vi reflejado el terror en la cara de mi familia, amigos y vecinos. No entendía por qué mi madre lloraba sin cesar. Más tarde descubrí que la mayoría de sus seres queridos se habían ido a los campamentos de refugiados. Me acuerdo con mucha frecuencia de una niña española que solía jugar conmigo, se llamaba Maite y un buen día desapareció. Me encantaría saber de ella. Una tarde que íbamos a ir al cine nos quedamos en casa y me dio mucha rabia, pero en realidad había un enfrentamiento entre el Frente Polisario y los marroquíes. A los pocos meses, mi padre murió en un accidente con un camión conducido por un marroquí. La gente cuchicheaba que había sido provocado. Crecí muy rápido a partir de ese momento.

-Se hizo activista enseguida.

-Claro. A los 14 años entendí la naturaleza del conflicto, que el Sáhara había sido ocupado ilegalmente y que el pueblo estaba dividido. Muchos de mis tíos se unieron al Frente Polisario y yo pregunté cómo podía ayudar. A los 16 empecé a hacer pintadas en los muros reclamando la independencia. A los 18 formé parte de un grupo de estudiantes pro libertad que trataba de actuar de forma discreta para no ser descubierto. Nadie podía oírnos hablar, ocultábamos que teníamos familia en los campamentos, y cerrábamos la puerta de la habitación para escuchar la radio nacional del Sáhara con los auriculares puestos. Dos años más tarde nos secuestraron junto a otros 400 saharauis en los días previos al día en el que una delegación de Naciones Unidas iba a visitar el Sáhara para consultar la opinión de la población sobre un posible referéndum.

-Pasó usted cuatro años en una celda en condiciones extremas. ¿Aún tiene secuelas?

-Sí. Pase los cuatro años con los ojos vendados en una mazmorra. Sufrí maltratos, no había atención médica ni medicamentos, y apenas comía. Al no saber nada de mí, mi madre me dio por muerta. Ahora tengo muchos problemas de estómago, me he operado de la espalda y tengo una intensa alergia que me afecta a los ojos y la piel.

-Cuando Marruecos la envió a Lanzarote usted no aceptó la nacionalidad española y pidió que intercediera por la autodeterminación de su tierra sin éxito. ¿Lo ha perdonado?

-Perdonaré al gobierno español cuando reconozca la libertad del pueblo saharaui y sus errores históricos con él. España mantiene excelentes relaciones con Marruecos y eso es un desprecio a los saharauis. Sin embargo, el pueblo español es maravilloso y me trata muy bien. Gracias a su solidaridad, los saharauis hemos podido trasladar nuestro mensaje a otros países y tener su apoyo.

-¿Ha vuelto a Lanzarote?

-No, pero lo haré en breve. Volveré en noviembre al aeropuerto de Lanzarote para ver a los amigos que hice allí durante mis 32 días en huelga de hambre. También pronunciaré una conferencia en Lanzarote. Estoy muy ilusionada.

-Hubo quien dijo que el personal del aeropuerto le dio comida en aquella época.

-Eso era propaganda marroquí. El médico que me hizo el seguimiento y los análisis confirmó que no comí nada.

-¿Sus hijos son activistas?

-Sufren las consecuencias de que su madre sea Aminetu Haidar. Mi hija mayor no ha podido hacer sus estudios universitarios en el Sáhara porque no hay facultades, pero gracias a la ayuda de unos amigos estudia en Francia. Al pequeño lo han atacado varias veces y lo amenazaron con violarlo. Ahora está haciendo un curso en Zaragoza gracias a la intervención de la Asociación de Amigos del Sáhara. Aún así, no pierdo la esperanza de ver libre a mi gente. Como decimos allí, "inshallah" (si Dios quiere).

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