08 de marzo de 2017
08.03.2017
JOAQUÍN MORÍS DE LA TASSA | Jefe de Medicina Interna del Hospital de Cabueñes

"En el lupus importan tanto los fármacos como el control de las patologías asociadas"

"Que el paciente participe en el diseño del plan específico contribuye a que el impacto de la enfermedad se vea reducido"

08.03.2017 | 01:31
Joaquín Morís de la Tassa, en el Hospital de Cabueñes.

Se estima que unos 400 asturianos padecen lupus eritematoso, una enfermedad mayoritariamente femenina producida por un ataque del sistema inmunitario contra el organismo al que debería defender. Joaquín Morís, director de Medicina Interna del hospital gijonés de Cabueñes, pronuncia una conferencia sobre esta patología mañana jueves en la Real Academia de Medicina del Principado, entidad de la que es miembro correspondiente. El acto se desarrollará a partir de las 20.00 horas en el salón de actos del Colegio de Médicos de Asturias (plaza de América, Oviedo).

- ¿Qué novedades han surgido en los últimos años en el tratamiento del lupus?

-Las novedades no han sido tanto de nuevos medicamentos, aunque alguno se ha incorporado, como de una mejor comprensión de la enfermedad y de las características de los pacientes. El lupus comprende un gran espectro clínico de manifestaciones. Desde pacientes que tienen autoanticuerpos sin otras manifestaciones clínicas, y que por tanto no padecen la enfermedad, hasta otras formas de una gravedad inusitada con compromiso de órganos vitales, como el riñón, el cerebro o el pulmón, en las que los tratamientos, con gran efectividad, no están exentos de efectos adversos.

- ¿Mejora la calidad de vida de los pacientes?

-Con el paso de los años hemos comprendido que en el manejo de los enfermos con lupus eritematoso tienen tanta importancia los medicamentos como el seguimiento y el control de otras patologías asociadas. Me refiero a los factores de riesgo vascular responsables de la cardiopatía isquémica y el ictus cerebral, entre otros.

- Ante tanta diversidad de enfermos, ¿pueden darse pautas generales?

-Para la mayor parte, son prioritarias recomendaciones generales sobre estilos de vida, dieta saludable, evitar el tabaco y protegerse del sol. Para el control de los síntomas, el uso de antiinflamatorios, los antipalúdicos y, en algunas ocasiones, los corticoides a dosis bajas, son suficientes.

- ¿Y cuando las manifestaciones son más graves?

-En ese caso, las recomendaciones anteriores siguen teniendo vigencia, y además se incrementan las dosis de corticosteroides asociados a medicamentos que nos permiten reducirlas. En contadas ocasiones tenemos que utilizar inmunosupresores para el control de la enfermedad. Todos los pacientes con lupus reciben un tratamiento adaptado a las circunstancias de cada uno. Además, intervienen activamente en el diseño del plan, tras una información sobre beneficios esperados y riesgos posibles. La mayoría de los pacientes se controlan con unas medidas básicas y unos fármacos disponibles. Son los casos de inusitada gravedad los que plantean interrogantes sobre su manejo.

- ¿Se investiga sobre el lupus con la intensidad deseable, o la etiqueta de "enfermedad rara" es un lastre insuperable?

-Las sociedades científicas implicadas, de internistas, reumatólogos, nefrólogos, etcétera, realizan estudios en los que recogen información de muchos centros y muchos pacientes que permiten obtener resultados y conclusiones que benefician a todo el conjunto, estén donde estén.

- ¿En qué medida son necesarias unidades específicas para el tratamiento del lupus?

-Habitualmente están integradas en unidades de enfermedades autoinmunes. Permiten un mayor conocimiento de la enfermedad, acumulan mayor experiencia y desarrollan una actividad de la que se benefician los pacientes.

- ¿Qué actitud cabe aconsejar al paciente para afrontar la enfermedad con una mentalidad positiva?

-Es complejo enfrentarse desde la juventud a una enfermedad crónica que puede tener consecuencias a la hora de tener descendencia, que va a obligar a llevar estilos de vida saludables, que puede interferir en mayor o menor medida las actividades cotidianas, que conlleva tratamientos prolongados y no exentos de efectos secundarios. El conocimiento preciso por parte del paciente, disponer de la mayor información posible y participar en el diseño del plan específico contribuye a que el impacto se vea reducido. Además, las asociaciones de pacientes, como la Asociación de Lúpicos de Asturias, permiten dar una información complementaria; y la posibilidad de compartir experiencias con pacientes que ya han sufrido, y superado, estas etapas es de gran ayuda.

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