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Cocina en casa | RAQUEL MENDAÑA CORDÓN

"Oviedo, además de muy limpia, es una ciudad arquitectónicamente maravillosa"

"A mí lo que me gusta es comer, ir de restaurantes, probar lo nuevo y lo tradicional; mis platos favoritos son les fabes con almejes y los oricios"

Raquel Medaño asomada a la terraza de su casa, en Oviedo

Raquel Medaño asomada a la terraza de su casa, en Oviedo

Si alguien cree, no ya en el futuro, sino en el presente del gastroturismo en Asturias, esa es Raquel Mendaña Cordón, una mujer inquieta y apasionada por cuanto hace y vive y que lo transmite como nadie. Enamorada de una tierra a la que llegó con 18 años, esta catalana viajera defiende hoy las raíces asturianas y lo que se come, se bebe y se produce en el Principado, con tanto ahínco y fe, que hasta los asturianos mismos se asombran de lo importante que es lo nuestro cuando Raquel Mendaña se lo recuerda.

“Por motivos laborales de mi padre, vinimos a vivir a Avilés. Para mí, con 18 años, fue duro. En Barcelona dejaba amigos, familia, mis clases de interpretación y de danza. Tardé un tiempo en adaptarme a vivir aquí, pero ya se sabe, con los años vas madurando y adaptándote a las circunstancias, sacándole todo el provecho posible. Yo soy muy inquieta, necesito estar viajando constantemente y además, como algunos hijos únicos, me encanta estar rodeada de gente”, dice mientras comienza a preparar el plato de hoy para los lectores de LA NUEVA ESPAÑA. Y es que, desde muy joven, Raquel combinó trabajo y estudios. Estudió marketing, relaciones públicas, publicidad, organizó y participó en eventos; trabajó en empresas de telecomunicación, de medicina estética, como formadora e inclusive fue de las primeras community Manager que hubo en Asturias. “Yo me estoy reinventando siempre, me especialicé un tiempo en llevar redes sociales para empresas hasta que lo dejé porque acabé muy estresada”.

Desde hace tres años se especializó, dentro de los medios audivisuales, en contenidos de gastronomía y turismo en Asturias, al frente de su espacio “Notqdes sin comerlo ni beberlo”, que dirige y presenta, y que se emite los domingos en un canal privado de televisión, un espacio hecho con elegancia donde el protagonismo es la gastronomía y los productos asturianos.“También lo podéis ver en redes sociales y en youtube”, explica.

En cuanto a lo que más le gusta, dice, sin ambages, que es comer. “Me encanta comer, ir de restaurantes, probar cosas nuevas y también tradicionales. Me gusta mucho la cocina. Es más, yo relaciono cocina y cultura. Por ejemplo, no concibo la cocina sin música”, señala sonriente. Entre sus platos favoritos cita “les fabes con almejes y los oricios, aunque ahora estén con veda en Asturias”. Entre sus lugares queridos de Asturias está Cangas del Narcea. ”Cada vez que voy allí me siento como en casa, es algo energético. De hecho me gustaría ir a vivir allí algún día”. En cuanto a Oviedo, cuenta que “además de que es una ciudad muy limpia, arquitectónicamente es maravillosa. Yo en Oviedo miro mucho hacia arriba”.

Sobre Asturias, vuelve a hacer hincapié en la importancia de que los propios asturianos crean en lo suyo y sepan venderlo. “Asturias es un paraíso, pero un paraíso de experiencias y es importante que todos trabajen unidos para venderla tanto a nosotros mismos, como en el exterior”.

En cuanto al plato que presenta hoy, dice que es catalán pero que, con los años, las mujeres de la familia le han ido dando su propio toque. “Este plato ha ido mutando. Mi yaya, mi abuela, lo hacía con queso y mi madre le incorporó las ciruelas. Yo por mi parte incorporé el gochu asturcelta y la miel asturiana. Es el plato de mi infancia, de mis recuerdos queridos, una mezcla perfecta de lo dulce y lo salado. Yo se lo pedía a mi yaya que me lo hiciera y hoy es mi hija Lola quien se lo pide a mi madre”.

Ingredientes

- 6 libros de lomo de gochu asturcelta.

- Una cebolla.

- Un cuarto de cebolla más para el relleno de la carne.

- Un poco de mantequilla.

- Ajo.

- Dos cucharadas de almendra molida.

- 8 pimientos asados.

- 4 ciruelas.

- Pan rallado.

- Dos huevos.

- Sal y pimienta.

Tiempo: 40 min

Dificultad: Baja

Elaboración

El plato está pensado para cuatro personas. Lo primero es echar un poco de aceite en la sartén y, cuando esté caliente, verter el cuarto de cebolla rallada. Cuando esté dorada se añaden las dos cucharadas soperas de almendra picada, la mantequilla y un poco de sal. Cuando esté hecha una pasta cogemos los libros, previamente salpimentados, y ponemos una cucharada de dicha pasta dentro de los mismos, doblándolos como si fuera un libro y cerrándolos con palillos. Se pasan por el pan rallado y por el huevo y se fríen en abundante aceite. Cuando estén se sacan y se colocan sobre papel absorbente para quitarla el exceso de aceite.

Para hacer la crema de cebolla se pica una cebolla entera y se pone en la sartén con una cucharada de aceite a fuego suave y un poquito de sal. Cuando ya esté hecha y dorada, con cuidado de que no queme, se pasa por la batidora hasta lograr una crema que acompañará al plato junto con los pimientos asados, que se dorarán antes en una sartén con un poco de aceite, sal y un chorrito de miel.

Se emplata colocando en el fondo de la fuente la crema de cebolla, encima los libros y encima de los mismos, los pimientos con miel y las ciruelas al vapor.

Si desea participar en esta sección con su receta llame al 985279700 y póngase en contacto con la redactora o bien escriba a aparedes@epi.es.

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