13 de julio de 2018
13.07.2018
 

Oviedo agradece a "Margen" 40 años de teatro combativo "contra la mediocridad"

El grupo teatral recibe la medalla de plata de la ciudad en un acto muy emotivo, arropado por la escena y con recuerdo para los que se fueron

13.07.2018 | 02:00
El Alcalde, flanqueado por Arturo Castro (izquierda) y José Antonio Lobato, con la medalla de plata, ayer.

En septiembre de 1979, el alcalde de Oviedo, Luis Riera (UCD), prohibió por "inmoral, erótica y blasfema" la comedia de máscaras "De vita beata", montaje en el que el grupo "Margen" desarrollaba una sátira de inspiración clariniana sobre la vetusta ciudad de Oviedo. Ayer, ese mismo Ayuntamiento concedió su medalla de plata a ese mismo grupo de teatro, convertido ya en decano de la escena regional, referente nacional y coincidiendo con la celebración de sus cuarenta años de trayectoria. La medalla se la entregó, además, un alcalde, Wenceslao López, que cuando "Margen" sufrió la censura local ya era concejal. "Yo estaba allí", exclamó.

Los comediantes, en un salón de plenos abarrotado por una nutrida representación de la escena dramática regional, agradecieron el reconocimiento con la promesa de seguir subidos "al carro de la vieja y amada farsa en viaje a ninguna parte". Fueron las palabras de uno de los miembros fundadores supervivientes de aquel primer "Margen", José Antonio Lobato. Su discurso de agradecimiento, breve y cargado de emoción, tuvo dos clímax. El primero, cuando citó a aquéllos sin los que la trayectoria ejemplar, en lo ético y estético, de "Margen" no habría existido, los que se fueron: "Cancio, Monchi, Miguel y Margarita". Siguió la ovación.

El otro instante decisivo fue el de la entrega física de la pequeña caja con la medalla de plata y el pergamino en el que se acredita la concesión del honor municipal en atención a una serie de méritos que incluyen, además de haber sobrevivido cuatro décadas, ser y haber sido "ejemplo de iniciativa cultural", "agitador de la sociedad", "exploradores de nuevas formas artísticas" y "reivindicadores de la periferia". Y la emoción llegó al entregar la condecoración y sacar Lobato el vozarrón para llamar al otro superviviente del año uno: "¡Arturo, Arturo!". Y Arturo Castro, miembro fundador, que había seguido la ceremonia visiblemente emocionado, se aproximó a la mesa presidencial del Pleno y generó otra ovación.

Lobato tampoco se olvidó, tercera dedicatoria, a los que pusieron palos y piedras en el largo camino de la compañía. "Porque nos han hecho más fuertes".

Contra la tontería

Para glosar la trayectoria de "Margen", la sesión contó con la intervención del dramaturgo Juan Mortera. En una exposición de detalle cronológico y análisis riguroso, Mortera aplaudió la trayectoria del grupo como ejemplo de profesionalidad y esfuerzo ante las dificultades comunes de la escena teatral nacional y de la banalización de la cultura dramática. Como arte efímero, en la "lucha del cómico contra la guillotina del olvido" y ante el "maltrato generalizado del teatro en España", "Margen", contó Mortera, ha combatido con "ética" y "verdad".

La trayectoria de "Margen" se inició en octubre de 1977 con "Y los cíclopes salieron de las entrañas de la tierra para asaltar el cielo", un montaje sobre la Revolución de Octubre del 34 que también era un retrato de la España del momento. La compañía nunca abandonó el camino de la crítica social.

Desarrolló desde entonces, siguió Mortera, un teatro sin concesiones, a veces al límite, pero en el que supo también evitar la "autoinmolación" del cómico. Lo hizo diversificando y profesionalizando. Ése fue el "Margen" pionero en la ocupación de calle, con espectáculos que reivindicaban lo popular abriendo nuevas líneas de actuación.

Pero, al mismo tiempo, "Margen" también mantuvo los montajes clásicos, grandes obras, complejas, espectáculos arriesgados, donde también supieron incorporar nuevos colaboradores, como a un jovencísimo Sagi en "Otelo".

El resto es historia viva hasta llegar al presente, y Juan Mortera les agradeció el compromiso, en medio de "un mundo artístico mercantilista y mediocre", de ofrecer "una cura ante tanta tontería".

El alcalde, Wenceslao López, insistió en dos de los aspectos apuntados por Mortera. Las dificultades de desarrollar una carrera en el mundo teatral y la concepción de la escena como lugar de lucha. "Un teatro para combatir", una compañía "de Oviedo" y un deseo del Alcalde: "Que la función continúe, que no acabe nunca".

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