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MARÍA VIRGÓS ÁLVAREZ | Abogada, gestora administrativa y ganadera, futbolera y aficionada del Oviedo

"En los ochenta no podíamos cruzar el Campo San Francisco, era peligroso"

"Voy a ver el derbi en el bar, que es como me gusta; me encanta ese ambiente que se genera, soy incapaz de quedarme en casa"

María Virgós, en el Fontán.

María Virgós, en el Fontán. FERNANDO RODRÍGUEZ

María Virgós Álvarez es, ante todo, una profesional polifacética en su triple vertiente de abogada, gestora administrativa y ganadera. A ello une su dimensión futbolera como aficionada del Real Oviedo. María Virgós adora vivir en Oviedo, la ciudad en la que nació y en la que ha formado su familia.

La mayor de tres hermanos. "Nací en 1974 en Oviedo, soy la mayor de tres hermanos y la única chica. Estudié en los colegios Ursulinas y Maristas, situados en la falda del Naranco. La zona es muy entrañable para mí porque mis abuelos maternos, que eran madreñeros, vivían y tenían su taller allí. Nosotros vivíamos en Jovellanos, la misma calle de mis abuelos paternos. Tengo también muy buenos recuerdos de ir a comprar el pan y la leche del día a la panadería de la calle del Águila. Mis padres, José María y Rosa María, son también de Oviedo. Mi padre trabajó en el Instituto Nacional de la Seguridad Social, del que fue subdirector provincial. Mi madre trabajó en casa, y menudo mérito tuvo, porque éramos muy malos comedores y no le dábamos tregua".

La vocación jurídica, desde la infancia. "Estudié Derecho. De pequeña quería ser abogada como mi abuelo y no tuve duda de la carrera que iba a elegir. Viví siempre en Oviedo; es una ciudad que me encanta por su tamaño, que te permite ir caminando a todos los sitios y encontrarte siempre con amigos y conocidos. También es una ciudad tranquila. Me acuerdo de que en los años ochenta teníamos prohibido pasar por el Campo San Francisco al atardecer porque era un lugar peligroso. Ahora, gracias a las peatonalizaciones podemos disfrutar mucho más de la ciudad".

Vecina del Fontán. "Desde que me casé vivo en el entorno del Fontán, que me trae recuerdos de cuando iba a ver a mis abuelos al puesto que ponían de madreñas en el Arco de los Zapatos. Ese es un lugar muy entrañable para mí. Me gusta mucho salir a caminar y a correr por el Naranco. También disfruto mucho de la senda que parte del Parque de Invierno y llega a Fuso de la Reina. Es un privilegio el entorno que tenemos".

Una madre orgullosa. "Tengo dos hijos: Mateo, de 11 años, y Jimena, de 9, que estudian en el colegio de las Dominicas; al estar cerca de casa me permite llevarlos y recogerlos caminando. Me parece un auténtico lujo tener todo tan a mano. Esos paseos con los niños para ir y venir del colegio son algo impagable. Pocas personas pueden permitirse ya ese lujo, porque quedan pocas escuelas en el centro.

El Real Oviedo, auténtica pasión. "Soy una forofa del Real Oviedo, pero actualmente no puedo ir al estadio a verlos jugar porque me pongo muy nerviosa, como las mujeres o madres de toreros. Eso sí, no me pierdo el derbi cuando jugamos en casa, unas semanas antes de celebrarse ya estoy yo alterada. Este sentimiento se lo he inculcado a mi hijo Mateo, que lo disfruta un montón. Voy a verlo en un bar, en Benia de Onís. No soy capaz de quedarme en casa. Me gusta mucho ese ambiente que se genera en torno al partido, los comentarios de la gente..., en fin, todo lo que conlleva ver fútbol en buena compañía".

La ganadería, mucho más que un trabajo. "Durante años me dediqué en exclusiva a la gestión de una empresa ganadera que teníamos mi marido y yo dedicada a la cría de caballos. Eso me hizo ver que podía entender las necesidades de los empresarios, por lo que abrí mi propio despacho profesional de gestoría administrativa y abogacía orientada a ello. Pero no descuido mi faceta como ganadera. Actualmente nos dedicamos a la cría de bueyes de raza casina y bovinos de la raza wagyu en Onís, lugar al que acudimos los fines de semana y periodos de vacaciones escolares. Nos costó abrir mercado, pero lo vamos consiguiendo. Estamos muy ilusionados".

Contacto con la naturaleza. "Me interesa especialmente que los niños tomen contacto con la naturaleza y con todo el entorno del que tanto hemos de aprender. El cariño por Benia me viene de mi marido. Yo me siento totalmente integrada en el pueblo cuando vamos allí. De Oviedo lo que más me gusta es la gente. Si tuviera la posibilidad de hacerlo pondría más zonas verdes en el Naranco. Pienso que el monte cuenta con más posibilidades y se le podría sacar más partido para el ocio".

Calidad de vida garantizada. "Mi familia y yo valoramos mucho la calidad de vida que nos da Oviedo. En Madrid te sientes un número más, eso no pasa aquí. Es la ciudad ideal. Así nos lo transmiten siempre los amigos que vienen de fuera. Tenemos a media hora la playa y a poco más de una hora la nieve y la montaña. Las comunicaciones deberían mejorar. A nosotros nos gusta mucho viajar y es verdad que a veces las cosas no son fáciles. En cualquier caso, la ciudad tiene el tamaño suficiente para no perder demasiado tiempo en desplazamientos.

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