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La presencia en Asturias de la orden fundada por el santo de Asís (1)

Oviedo, un tesoro franciscano

Jesús Sanz cumple diez años al frente de la diócesis con un fecundo balance, tanto en la labor pastoral como en la potenciación de infraestructuras como el Museo de la Iglesia

Oviedo, un tesoro franciscano

Oviedo, un tesoro franciscano

Se cumplen diez años de la llegada a la Diócesis del Arzobispo de Oviedo, el franciscano Fray Jesús Sanz Montes. Con ese motivo quiero hablar de la presencia de la Orden en Asturias a lo largo de dos artículos que comienzan con el presente.

Mucho me complace, Arzobispo, como hice hace diez años, resumirle algunos aspectos del Franciscanismo en Asturias, ampliando la visión que entonces le ofrecí. Ahora que ha pasado ya esta primera década de su dedicación pastoral a nuestra Diócesis, me satisface obsequiarle con algunos apuntes y rasgos nuevos de la presencia franciscana en Asturias, que enlazan con el mismo "poverello d´Assisi", en su paso, según tradiciones complejas, hacia Santiago de Compostela, para rendir su peregrinación a los pies del apóstol, hijo del Zebedeo.

Ofreceré primero una sucinta visión de los cuatro grandes centros del Franciscanismo asturiano: Oviedo, visitado por "Poverello", según verosímil tradición y fundado, por el año 1214, por el Hermano Pedro el compadre, franciscano y compañero inseparable del Santo de Asís. El Padre Alfonso Carballo, en sus Antigüedades, se expresa así acerca del convento de Oviedo: "es uno de los mayores y más insignes estudios de la Orden franciscana, en la Provincia de Santiago.

Murió Fray Pedro en este convento cuando aún estaba San Francisco en España. Sus reliquias se hallan depositadas en la Iglesia de San Juan el Real, que llegó a tener la Iglesia de San Francisco como templo parroquial.

A la fundación de Oviedo en el año 1216, siguió la de Avilés, que fue primero un sencillo eremitorio fundado por el propio Compadre, consolidándose muy pronto como Convento, fundando un escuela conventual, para la enseñanza de Gramática y Artes. Según el Catastro de Ensenada llegó a tener 46 religiosos, en su momento de mayor esplendor.

La fundación franciscana del San Juan de Capistrano de Villaviciosa estuvo a cargo de Fray Francisco de Salmerón, a instancias del Obispo García Pedrejón, también franciscano, partiendo la fundación del año 1694 y siendo bendecido el nuevo Convento en 1699. El convento de Tineo fue fundado en el siglo XIV. De él dice Carvallo: "Fue un monasterio de grandísimo servicio a Nuestro Señor por la doctrina y los ejemplos de los frailes que allí vivían, ejerciendo una gran influencia en el occidente de Asturias, a través de su colegio para la enseñanza de Gramática, fomentando las buenas costumbres y los ejercicios de la formación cristiana, a través de la Venerable Orden Tercera de Penitencia del Seráfico Padre San Francisco de Asís y de sus predicaciones moralizantes de un gran influjo en todas las feligresías de la comarca, extendiendo las devociones franciscanas, sobre todo la devoción a San Antonio de Padua.

Recogeré, en segundo lugar, la actividad episcopal de los Hijos de San Francisco como Obispos de la Diócesis Ovetense, aspecto en que me detendré, aunque sucintamente: Fray Fernando Alvarez (1293-95), ocupó el puesto 37 de los prelados de Oviedo, según el Episcopologio Ovetense, que mandó publicar el Obispo Dominico Don Fray Ramón Martínez Vigil. Estaba en Roma Fray Fernando, cuando recibió el nombramiento de Obispo de Oviedo. Afectado, sin embargo, por una grave enfermedad, falleció en la Ciudad Eterna, sin haber tomado posesión de su Diócesis.

Fray Alonso de Palenzuela (1470-85), figura con el número 56 de los Obispos ovetenses. Inició su carrera en el episcopado, siendo promovido a la sede de Ciudad Rodrigo y Embajador en la Corte de Inglaterra. Elevado a la sede ovetense, destacó como varón de eximia piedad y extraordinario celo pastoral, siendo nombrado confesor de los Reyes Católicos. Se distinguió por su devoción a la Santísima Virgen, dejando fundada en el altar de la Virgen de la Luz, en el Trascoro catedralicio, una manda pía, con la obligación de cantar una Salve todos los sábados, después de vísperas. Durante su Pontificado se cerró la bóveda del Crucero, que había sido iniciada en tiempos del Obispo Ramírez de Guzmán. A su fallecimiento, sus restos mortales fueron depositados en el suelo catedralicio, debajo de esa bóveda. Cuando se llevó a cabo el nuevo enlosado sufragado por Gregorio Ceruelo de la Fuente, se cubrió la lápida funeraria de su sepultura, marcándose el lugar con una pequeña cruz, que testimonia el ámbito donde reposan los restos mortales del ilustre prelado. Fray Francisco de Orantes y Villena, (1581-84) es el número 76 de los Prelados ovetenses. Había sido Provincial de la Orden franciscana y confesor de Don Juan de Austria. Fue Vicario General de los ejércitos de Flandes y Consultor del Santo Oficio. Asistió al Concilio de Trento y escribió contra los errores de Calvino.

Fue enterrado en la Capilla Mayor de la Catedral, habiendo desaparecido el epitafio, como otros muchos que existían antes del cambio del enlosado.

Fray Alonso de Salizanes, (1669-1676), ocupa el número 87 en el Episcopologio Ovetense. Era ministro General de su Orden franciscana y se hallaba celebrando Capítulo General en Lisboa, cuando recibió la preconización como Obispo de Oviedo. Para hacer frente a la circunstancia, nombró un Vicario General que se encargara del gobierno de la Diócesis. Celebró un sínodo diocesano, siendo trasladado a Córdoba. Hay constancia de haber convenido con el Ayuntamiento que salieran cuatro prebendados de la Catedral a recibir al Ayuntamiento y Corregidor, cada vez que acudían a la Catedral. También se concordó con el Cabildo la fiesta de Santa Eulalia.

El fondo archivístico de la Parroquia de San Nicolás de Tellego conserva varias cartas intercambiadas con el señor de la Casa de Tellego, al que proveyó de cuantiosas reliquias para el relicario familiar de su Capilla. En la enumeración que de ellas se hace aparecer una que lleva el epígrafe "de Sudario Domini" (del Sudario de Nuestro Señor).

Fray Simón García Pedrejón, (1682-97). Ocupa el puesto 89 en la relación de los Obispos de Oviedo. Durante su Pontificado se edificó la Capilla de Santa Eulalia, en la que reposan sus restos. La obra fue confiada a los avilesinos, padre e hijo, Menéndez Camina. El magnífico baldaquino fue realizado por García Ascucha. Fray Jesús Sanz Montes, es el número 119 del Episcopologio de Oviedo.

El Vicario General, Jorge Juan Fernández Sangrador, ya ha ofrecido en LNE las líneas fundamentales de la labor pastoral de Fray Jesús. Personalmente, quiero resaltar dos obras, que son dignas del mayor elogio. Una de ellas es el Museo de la Iglesia, cuya presentación escribió Fray Jesús, antes de tomar posesión de la Diócesis, destacando la formulación del programa pedagógico-catequético que debe seguir un Museo de la Iglesia, junto con la búsqueda de estar dotado de los mayores valores, para poner de relieve la contemplación estética. La otra magna obra de este periodo ha sido la potenciación del Archivo Histórico Diocesano, creado por el arzobispo emérito Gabino Díaz Merchán. Las instalaciones destacan entre todos los archivos de España.

El hecho de atender, mediante un nutrido grupo de voluntarios, las tareas de búsqueda de los usuarios han convertido al archivo en un instrumento de acción social y altruismo a favor de miles de cubanos, que han conseguido acreditar su descendencia de abuelos o bisabuelos españoles, para la obtención de doble nacionalidad, con las repercusiones que ésta implica en orden a mejoras en su precaria condición social y económica, rayana casi en la pobreza.

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