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Irina Lungu: "Elvira, de 'I Puritani', es el rol más exigente de toda mi carrera"

"Bellini no te da un respiro", dice la soprano, que debuta mañana en el Campoamor, en el segundo título de la temporada

Irina Lungu.

Irina Lungu. JULIÁN RUS

El debut en la temporada de la Ópera de Oviedo de la soprano Irina Lungu es una de las grandes apuestas de la producción de "I Puritani" que se estrena mañana en el Campoamor (20.00 horas). Tras dieciocho años de carrera lírica, esta soprano nacida en Moldavia pero de nacionalidad rusa que reside en Milán desde hace décadas se ha convertido en una habitual de los grandes templos líricos de todo el mundo, y la crítica ha destacado sus cualidades vocales e interpretativas.

Interpreta en esta ópera de Bellini el rol protagonista de Elvira. "Es el rol más exigente que he interpretado en toda mi carrera". Esta producción de ópera en la que comparte escenario con John Osborn y Dalibor Jenis, entre otros, bajo la dirección escénica de Emilio Sagi y con Iván López Reynoso en el foso al frente de la Oviedo Filarmonía, es la segunda vez que da vida a esta heroína belcantista. "Elvira es muy exigente en todos los aspectos, tanto técnicamente como en el plano actoral porque tienes que estar en escena mucho tiempo, Bellini no te da un respiro aquí. Además, es un papel que necesita expresividad porque hay momentos muy líricos".

La voz de Lungu acepta títulos de repertorio francés, belcantistas, Verdi, Puccini, Mozart? pero ella insiste en no menospreciar la complejidad de la ópera de Rossini, Donizetti y Bellini porque "los grandes papeles del bel canto piden a los cantantes mucho, se busca una soprano absoluta", y van más allá de cantar con un timbre de voz más o menos bello. "A veces llevan a la voz al extremo, con el uso de coloratura y los registros agudos, pero se necesita presencia escénica, cierto magnetismo que evite que la acción de un libreto en el que no suceden demasiadas cosas decaiga, y aquí la expresividad es fundamental".

Este interés por afrontar un repertorio operístico tan extenso no responde en su caso a ninguna presión externa, si no "a un interés continuo" por probarse a sí misma e "intentar llevar al extremo su voz y sus capacidades interpretativas", que Lungu considera indivisibles para un cantante de ópera hoy en día. "En este sentido, me considero muy afortunada porque mi voz es muy versátil y me permite afrontar un amplio espectro de heroínas románticas, y es precisamente ahora cuando tengo que cuidarme más, porque ya no tengo veinte años".

Para Lungu poder cumplir años sobre un escenario depende del trabajo diario, "de ser constantes", y por eso asegura que los meses de parón de los teatros de ópera han perjudicado a los cantantes más allá de los términos económicos. "Edita Gruberova, por ejemplo, ha anunciado que deja los escenarios, y eso tiene que ver con la situación que estamos viviendo. Nosotros podemos estudiar en nuestras casas acompañándonos al piano, pero nunca será lo mismo que trabajar en un teatro, y a nivel artístico nos resentimos mucho", explica.

Precisamente por ello elogia la iniciativa de que las salas de conciertos y los teatros vuelvan a retomar sus programaciones, como en el caso de Oviedo. "Hemos tenido que adaptarnos, hacer test, reducir el contacto con personas ajenas a la compañía, pero es la única forma de crear un ambiente seguro", y añade que "el estilo de vida de un cantante de ópera es muy exigente en cuestiones de salud y descanso, necesitamos ser muy responsables con nosotros mismos, así que las nuevas medidas no suponen un cambio muy drástico".

De la producción de "I Puritani" que mañana estrena en el Campoamor destaca Irina Lungu "la expresividad y la atención especial que se ha dado al canto". Emilio Sagi, con quien Lungu ha trabajado previamente, "se centra en pequeños detalles; un gesto, una mirada? no es un director que busca que en el escenario sucedan infinidad de cosas a la vez y desvíe la atención de la obra. Es algo que me agrada mucho y que le da a la representación autenticidad". No comparte que un director de escena imponga sus criterios a los artistas, "al contrario, debe escucharlos y entender su personalidad, sin que se sientan incómodos". Desde su punto de vista no podría funcionar de otra forma. Esta es precisamente una de las virtudes que Lungu destaca de las semanas de trabajo con "I Puritani" en Oviedo.

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