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"El HUCA desahucia a mi suegra"

El hospital amenaza con desalojar, sin haberla operado, a una anciana que se rompió la cadera estando ingresada

"El HUCA desahucia a mi suegra"

"El HUCA desahucia a mi suegra"

El drama de María Luisa González, 95 años, vecina de Oviedo, comenzó el 3 de septiembre, después de que su nuera Teresa Manzanera la hubiera llevado a Urgencias con insuficiencia cardiaca y líquido en el pulmón. Pese al delicado estado de salud y la edad, Teresa asegura que su suegra se defendía en el día a día. Pero aquella noche, de madrugada, María Luisa González "cayó" o "se les cayó" en el HUCA. Teresa no ha logado que nadie le aclara las circunstancias en que su suegra sufrió el accidente, pero sabe que ahora, un mes después, sin haber sido operada, prácticamente inmovilizada por la lesión, el hospital se desentiende, manda que la desalojen y ante la negativa de la familia amenazan con los jueces. "Dicen que la sacan hoy, quieren quitarse el bulto de encima, pero yo me niego", amenaza la nuera.

El traumatólogo les avisó el 3 de septiembre del accidente. "Esta señora cayó". Teresa se echó las manos a la cabeza y temió lo peor: moratones, machacada a golpes. Pero no. Había roto la cadera derecha y no percibió más golpes en su cuerpo que unas marcas en los pies que coincidirían con la versión que ofrece la anciana, muy debilitada, y que apunta a que la descoyuntaron al tratar de sacarla de la cama teniendo las piernas enganchadas en las barras de la cama.

En todo caso, Teresa, viuda desde hace quince años y única familia de María Luisa, atendió durante los primeros días a las indicaciones de los médicos, siempre con la idea de que la solución sería someterla a una operación para resolver la rotura. En eso andaban los médicos, analizando los problemas de coagulación que podía ofrecer la paciente, ya que está con el sintrón debido a sus otros problemas de salud. Varios días, afirma Teresa, le dijeron que le iban a operar y después que no. Pero a la semana, en torno al 12 de septiembre, les confirmaron que la operación se llevaría a cabo al día siguiente y hasta firmó los papeles para autorizar la intervención. No hubo tal. El anestesista puso reparos y se volvió a cancelar la operación. Así, ingresada y sin saber cuál sería el siguiente paso, pasó otra semana y media hasta que el jueves le llamaron para avisarle de que le iban a dar el alta al día siguiente. Teresa respondió que su suegra no iba a salir del hospital, que no estaba para ello y que no podía ni moverse. "Es que si usted no la saca del hospital, cuando le demos el alta el lunes (por hoy) o martes va a ser bajo responsabilidad de un juez", dice que le contestaron.

Hoy Teresa se plantará otra vez. Por todos los problemas y la caída ya ha presentado varias reclamaciones, pero ahora ha puesto el caso en manos de un abogado para denunciar al HUCA por el intento de deshacerse de su suegra después de dejarla con una cadera rota.

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