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Los herederos ovetenses de Kaspárov

Nueve alumnos del colegio San Ignacio se enfrentan a otros 294 equipos de 53 países en el torneo mundial escolar de ajedrez

Jorge Arias, durante una de las partidas del fin de semana.

Jorge Arias, durante una de las partidas del fin de semana. C. S. I.

Los jóvenes prodigios del ajedrez compiten estos días por el trono mundial. Un total de 295 colegios (que suman más de 2.500 alumnos) procedentes de 53 países se enfrentan en el torneo mundial escolar de ajedrez Expo Dubái. Y entre ellos hay un centro ovetense, el colegio San Ignacio, que participa con un grupo de nueve jovencísimos ajedrecistas, todos entre los 11 y los 16 años.

La tradición ajedrecista del San Ignacio viene de muy atrás, no es una moda episódica asociada a la serie “Gambito de dama” ni nada por el estilo. “Tenemos un grupo habitual de 15 ó 20 jugadores. El año pasado, en el que tuvimos 23 inscritos, participamos en el Campeonato Escolar de Ajedrez de Asturias y también hacemos un torneo con otros centros jesuitas”, relata Pablo Luna, coordinador de actividades paraescolares y responsable del equipo de ajedrez que compite en el torneo internacional.

La práctica del ajedrez en el colegio, de hecho, no se ha visto mermada por la pandemia, gracias a las herramientas online, que están muy asentadas en este ámbito. “El ajedrez online funciona muy bien, lo estamos viendo en este torneo, donde tienen una plataforma muy estable que facilita mucho el desarrollo de las partidas. Por eso y por la tradición del centro, cuando surgió la posibilidad de apuntarnos al torneo no lo dudamos, y la implicación de los chicos es extraordinaria, están muy ilusionados”, sostiene Pablo Luna.

Roque Ordiz, preparado para conectarse a la plataforma del torneo.

Roque Ordiz, preparado para conectarse a la plataforma del torneo. C. S. I.

El equipo del San Ignacio, el único colegio asturiano en liza en el certamen, está formado por Héctor Álvarez Díaz (ESO, 3.º C ), Roque Ordiz Fernández (Primaria, 4.º C ), Lucas López Sánchez (Primaria, 4.º C), Xabier Adánez Navarro (Primaria, 5.º D), Luis Iglesias Álvarez (ESO, 3.º C), Fernando González Arias (ESO, 3.º C), Marcos López García (ESO, 3.º B), Vicente López García (ESO, 3.º B), y Jorge Arias González (ESO, 3.º A).

En la primera fase, los escolares ovetenses compiten contra los equipos del IES Casas Nuevas de Las Palmas; de la liga de ajedrez escolar Camelense de Brasil; de The Harker School de los Estados Unidos; de la escuela secundaria Mohammed bin Hamad alsharqi de los Emiratos Árabes; del club de ajedrez Triglav Krsko de Eslovenia: del Grundschule Lichtenhagen de Alemania; y del Renert School de Canadá. En la primera jornada, los ajedrecistas asturianos cosecharon unas tablas contra el equipo canadiense, y cayeron en el primer lance contra los emiratís.

Husos horarios

Lo más difícil, explica Luna, no es batirse con otros escolares que compiten a medio mundo de distancia, sino adaptarse a los horarios. “Con 53 países en competición, hay muchos husos horarios, aunque el hecho de que las partidas sean en fin de semana facilita las cosas”, explica Pablo Luna. Esto puede obligar a los chavales a modificar un poco sus hábitos de descanso para poder disputar una partida determinada, pero la implicación de los propios alumnos y de sus familias está propiciando que esta circunstancia no suponga un problema. “Nos avisan del horario de la partida, que se adapta en función de los husos horarios de cada jugador, y el alumno simplemente se conecta desde su casa a la plataforma, a esa hora, para poder jugar la partida”, sostiene Luna. La interacción con los rivales se queda en los movimientos de cada uno sobre el tablero, aunque la conexión es inmediata porque el ajedrez, en definitiva, no deja de ser un idioma común para todos ellos.

Para poder pasar de fase y avanzar a las finales, que se disputarán en Dubái, los alumnos del San Ignacio tienen que clasificarse entre los tres primeros de su grupo. Lograr avanzar hasta las finales sería un logro histórico para el centro, aunque el equipo sabe de la dificultad del reto y todos se centran en disfrutar de la experiencia y en usarla para mejorar su pericia sobre las 64 casillas. Esa es la recompensa real para estos herederos asturianos de los Magnus Carlsen, Garri Kaspárov y Bobby Fischer que defienden el pabellón regional en todo un torneo mundial de ajedrez.

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