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Javier Moro: “Guastavino estaba habitado de la pasión por construir”

“A prueba de fuego” narra la vida del arquitecto español que dejó mil obras en Estados Unidos

Fernando Vegas y Javier Moro Lapierre, ayer, en el Club Prensa Asturiana Digital. | Luisma Murias

Fernando Vegas y Javier Moro Lapierre, ayer, en el Club Prensa Asturiana Digital. | Luisma Murias

“Guastavino estaba habitado de la pasión por construir”, lo dijo ayer el escritor e historiador Javier Moro Lapierre, premio “Planeta”, autor de “A prueba de fuego”, en la que relata la truculenta vida de Rafael Guastavino, el arquitecto español que, con su hijo Rafael, cambio la imagen de Nueva York y dejó más de mil obras en Estados Unidos.

“Lo que ocurre en la vida real es mucho más rocambolesco que lo que te puedas inventar”, señaló el escritor madrileño, que dialogó con el catedrático de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valencia, Fernando Vegas, nacido en Mieres, especialista en la obra de Guastavino.

“Yo no hago novela histórica, novelo la historia; lo que me interesa es llegar a la emoción del lector”, indicó Moro, sobrino de Dominique Lapierre, que sabe lo difícil que es trabajar con un familiar, como le pasó al hijo de Guastavino. El arquitecto abrió el camino al modernismo catalán y acabó vistiendo los monumentos más bonitos que se hicieron en Estados Unidos a finales del XIX.

En su vida personal, el arquitecto Guastavino destacó por una azarosa vida sentimental que agranda más el misterio que siempre ha rodeado al personaje, autor de la Estación Central y el Oyster Bar, el gran hall de la isla de Ellis, el Carnegie Hall, o la Biblioteca Pública de Boston.

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