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“Hay restos de nuestros familiares bajo los escombros”, la zozobra de Limanes tras hundirse los nichos del cemeterio

La recuperación de los restos humanos, pendiente de que se apuntale otra batería con cincuenta sepulturas que corre peligro de derrumbarse

Los vecinos de Limanes: “Es urgente arreglar el cementerio, nosotros nos cuidamos, pero también tenemos que cuidar a los muertos” Vídeo: Elena Vélez/ Fotos: Luisma Murias

Han pasado diecisiete años desde que Josefa Menéndez perdió a su marido y la mujer acude todas las semanas al cementerio de Santa María de Limanes para llevarle flores al amor de su vida. Ayer, sin embargo, no pudo cumplir con la cita. El derrumbe de una de las baterías de nichos del camposanto, que se vino abajo durante la noche del pasado viernes, mantiene cerradas las instalaciones y el corazón de los vecinos “en un puño”. No en vano, el desplome convirtió en escombros unos cuarenta nichos, dejó al descubierto varios de los féretros que contenían y sepultó bajo un argayo de hormigón restos de los fallecidos. Además, el suceso también afectó seriamente a otro bloque de cincuenta nichos que se encuentra justo al lado del que se desplomó, una estructura que ha quedado visiblemente inclinada hacia adelante y con enormes grietas en la tapia trasera. Los vecinos se echan las manos a la cabeza. “Los restos de nuestras personas más queridas se encuentran entre los escombros. La situación es muy grave y necesitamos que se solucione cuanto antes”, clama Josefa Menéndez.

Un cartel escrito a mano y un candado en la puerta principal advierten de que no se puede acceder al cementerio, pero los vecinos hacen grupos a las puertas del camposanto para que la angustia, compartida, se vuelva más llevadera. “Por el momento nadie nos ha informado de nada y no sabemos qué va a ocurrir. Hay mucha desinformación y es muy duro para las familias pensar que los restos de sus seres queridos pueden estar desparramados por el suelo”, explica Geli García, que tiene a la mayoría de sus familiares directos enterrados en el cementerio de Limanes. “Los que somos de aquí de toda la vida tenemos mucha conexión con este cementerio porque acoge a los nuestros”, afirma esta mujer.

Ana María de Félix fue de las primeras en darse de bruces con el desastre. “Había estado en el cementerio el viernes por la tarde y volví el sábado por la mañana, que fue cuando me encontré con todo por el suelo. Mi primera reacción fue la de echarme a llorar. Había cajas por el suelo y fue una situación muy angustiosa”, explica esta vecina de Limanes. Rosa María Jerónimo también se mostraba ayer visiblemente afectada a las puertas del camposanto. “Tengo ahí a mis suegros y la situación no es para nada agradable. Se trata de un tema muy serio y tienen que arreglarlo cuanto antes porque hay muchos sentimientos en juego”, señala. Josefa Menéndez pone la puntilla: “Si esto hubiese ocurrido en San Salvador –el cementerio de Oviedo– ya estaría arreglado. Como se ponga a llover a ver qué pasa”, asevera. El cementerio de Limanes, no obstante, se encuentra en terrenos del concejo de Siero.

El Arzobispado, según explica el párroco de Limanes, ya se ha puesto manos a la obra para arreglar “cuanto antes” el derrumbe de los nichos. “Ya han estado aquí el arquitecto y el administrador de la diócesis para valorar lo ocurrido. Además, esta tarde (por ayer) vendrá el contratista para empezar a trabajar de la forma más rápida posible”, explica Juan Hevia. “Aunque todavía se está estudiando, todo apunta a que el derrumbe se produjo por algún fallo en la obra que se hizo hace unos años. Se cambió el tejado y se colocó un voladizo que tenía demasiado peso para la estructura”, sostiene el sacerdote.

El cartel que advierte del cierre. L. Murias

Otro asunto es el de la recuperación de los restos. “Hasta que no se apuntale la otra batería de nichos que está afectada no se van a poder retirar los escombros porque sería muy peligroso. Una vez que se pueda, los restos serán almacenados en la iglesia a la espera de que puedan volver a ser devueltos a los nichos”, señala Juan Hevia, que pone a disposición de los familiares afectados por el desplome el siguiente número de contacto: 623064114. “Los hay que no son de aquí y no está resultando fácil dar con ellos”, explica el párroco.

La mayoría de los nichos afectados pertenecen a personas que llevan tiempo fallecidas, pero también hay algunos enterramientos recientes. “Algunas de esas familias ya han decidido que van a incinerar los cuerpos, pero la mayoría son restos óseos y no hará falta”, dice Juan Hevia, que no descarta que se tengan que realizar pruebas de ADN para identificar algunos restos en el caso de que se hubieran desperdigado. “Espero que con la ayuda de las familias no tengamos que llegar a eso”, subraya el sacerdote.

Eva González, presidenta de la asociación de vecinos de Limanes y de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Oviedo, también tiene enterrados familiares en el cementerio del pueblo. “Si en vez de caerse por la noche se viene abajo después de una misa estaríamos hablando de una desgracia tremenda”, asegura.

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