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Oviedo, buena mesa y turismo seguro

La capital asturiana gana peso como destino ante el virus: “Hemos elegido Asturias para evitar complicaciones”

Alejandra Muñoz y Carlos Lucas, ante la catedral.

Alejandra Muñoz y Carlos Lucas, ante la catedral. Luisma Murias

Buena mesa y turismo seguro frente al virus. Oviedo ya aparece lleno de visitantes con los primeros rayos de un julio perezoso a la hora de subir la temperatura. “Vinimos a Asturias para no tener complicaciones por la pandemia”. Pedro Meseguer viaja con toda su familia en un grupo que suma diez integrantes y que eligió Oviedo frente a la opción del extranjero para eludir papeleos y contratiempos pandémicos. La buena mesa –el cachopo y la sidra son los reyes– también ayuda, y que el sol haya tardado en aparecer no es un problema para el turista nacional cuando el sol aprieta en otras partes de España: “Venimos de Alicante, este tiempo es estupendo para descansar del calor asfixiante”, cuenta Ana Meseguer.

Álvaro Parra e Isabel Nieto, con sus hijos,  Álvaro y Cayetana. | Luisma Murias

Álvaro Parra e Isabel Nieto, con sus hijos, Álvaro y Cayetana. | Luisma Murias Sara D. RIESGO

El casco antiguo ovetense presentaba ayer un aspecto esperanzador, a la espera de que la afluencia de turistas crezca aún más hacia el fin de semana. “Es la segunda vez que vengo y he vuelto para disfrutar la ciudad de nuevo”, explica Asun Salaverri, una pamplonesa que se había adentrado en el Edificio Histórico de la Universidad.

Las cifras de la pandemia también hacen de efecto llamada para los visitantes, la mayoría nacionales y con frecuencia familias. “Queremos que nuestros hijos conozcan más entornos verdes, es esencial”, explica la malagueña Isabel Nieto, que vieja con su marido Álvaro Parra y con sus pequeños, Álvaro y Cayetana.

La familia Meseguer Torregrosa. Por la izquierda, Carmen Meseguer, Javier Varó, Elena Meseguer, Pedro Meseguer, Pedro Meseguer, Ana Torregrosa, Victoria Meseguer, Ana Meseguer, Antonio Alonso y Vicente Sala. | Luisma Murias

La familia Meseguer Torregrosa. Por la izquierda, Carmen Meseguer, Javier Varó, Elena Meseguer, Pedro Meseguer, Pedro Meseguer, Ana Torregrosa, Victoria Meseguer, Ana Meseguer, Antonio Alonso y Vicente Sala. | Luisma Murias Luisma Murias

La plaza de Alfonso II el Casto, ante la Catedral, estaba ayer muy concurrida, pero los lugares colindantes no se quedaban atrás, así que la Corrada del Obispo, la Universidad y todo el antiguo en general eran un hervidero de gente ayer a mediodía.

Y, como no, a la hora de reponer fuerzas manda la calle Gascona, el Bulevar de la Sidra. “Se come muy bien”, reconocían unánimemente los turistas consultados que rondaban las terrazas de las sidrerías en busca de la mejor elección. “La sidra de Asturias es una maravilla”, sentenció Inés Vidal, una valenciana conquistada por la ciudad de Oviedo y por la bebida regional.

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