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Canteli: “En el Truébano tenemos que hacer la gran romería de San Mateo”

El Alcalde se felicita por el arranque de las fiestas y la gran afluencia de público a la ciudad, durante una comida con amigos en las casetas del Cristo

Por la izquierda, José Ramón Prado, Alfredo Canteli y su mujer, Marta Suárez.

Por la izquierda, José Ramón Prado, Alfredo Canteli y su mujer, Marta Suárez.

El Alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, está contento con el arranque de las fiestas. Pasado ya el pregón, inauguración de casetas y primer fin de semana “sin mayores incidentes”, apunta su concejal de Seguridad, José Ramón Prado, el regidor ovetense pudo tomar ayer cierta distancia del centro de las fiestas y comprobar en el parque del Truébano otra de las novedades de este año, las cuatro casetas de la zona del Cristo. En una comida entre amigos, acompañado por su mujer, Marta Suárez, y por el edil Prado, Canteli buscó una mesa algo retirada, a la sombra, almorzó y certificó que seguirá apostando por esa zona en los próximos años: “En el Truébano tenemos que hacer la gran romería de San Mateo”, dijo.

Un grupo de amigos en una terraza del Truébano. Fernando Rodríguez

Ayer, mientras Canteli y sus amigos probaban las parrochas y el pollo al ajillo del Ferroviario  (una de las cuatro casetas de hostelería que se han instalado en la zona) sonaba en el escenario la música de “Body & Soul”, el trío de Esther Yuste, Sonsoles Rodríguez y Alfonso Castrillo. Música de los años cincuenta muy bien ejecutada para acompañar el vermú. Pero Canteli ve crecer la fiesta en ese prao. Explica que, al margen de la romería del Cristo que llegará al final de San Mateo, la zona del Truébano, mientras no se empiece a desarrollar el plan del Cristo, hay que aprovecharla para mantener ese ambiente de fiesta de campo. Con más música, “que se pueda bailar”, cuando las autoridades lo permitan.

A la derecha, “Body & Soul Trío”. Fernando Rodríguez

Los hosteleros le pedían poder poner unos corderos a la estaca. Canteli se reía y se le veía contento con el resultado de los primeros días de San Mateo: “mucha gente en el Bombé, mucha gente en la Herradura, imposible casi entrar en Porlier y colas muy largas para las actividades infantiles en el Campo de San Francisco”. Pocos incidentes. Prado restaba importancia a los botellones de la noche del viernes y la del sábado, en la zona del Parque de Invierno o del Paraguas. Las patrullas de la policía vigilaron las zonas pero los jóvenes se mueven de un lugar a otro. “Es inevitable. Si tienes sitio para 2.000 en los bares y hay 6.000 chavales...”, se lamentaba Canteli.

El Alcalde quiere seguir de cerca el desarrollo de las fiestas, pero en su cabeza ya está la agenda del mes de octubre, los Premios Princesa de Asturias. Canteli espera cosas importantes de la programación de la Fundación Princesa y quiere que Oviedo esté preparado para que sea contemplado por todos en su mejor versión. Por eso, ayer volvió a contarlo, está muy contento con el resultado de la limpieza de la fachada del teatro Campoamor y también quiere que el edificio del Parlamento pueda incorporar una iluminación ornamental para realzar por la noche toda la zona centro alrededor de la plaza de la Escandalera. Al parecer, ya se lo ha trasmitido al presidente Adrián Barbón y confía en que le ayude en esta tarea.

En la comida no hubo, al menos en público, confesiones políticas. José Ramón Prado estaba más como el amigo que como el concejal. Todo quedaba en familia y las reflexiones, más allá de San Mateo, quedaron reducidas a debates gastronómicos y a esa tortilla que el Alcalde promete allá donde va como su plato estrella.

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