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El pasado de Oviedo aguarda en La Vega

Lorenzo Arias y Andrés Martínez Vega piden excabar en la antigua fábrica de armas para buscar el complejo palatino de Alfonso II

Portada de la derruida iglesia de Santa María de La Vega. | Archivo L. Arias

“La iglesia de este convento fue derribada por mí en 1917. Era grande. Los arcos torales y las bóvedas, al caer sobre el pavimento, emitían un ruido semejante al trueno. ¡Qué pena ver caer semejante obra!”. Con estas palabras lamentaba Aurelio de Llano, ya en 1928, su participación en el derribo de la iglesia del monasterio de Santa María de la Vega. El historiador del arte Lorenzo Arias recuperó la cita ayer, durante una conferencia en el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) en torno al arte y la arqueología en la historia de la fábrica de La Vega. Una ponencia incluida en un ciclo de conferencias en torno al monasterio de Santa María de La Vega, coordinado por la también historiadora del arte Raquel Alonso, y que tras sus dos primeras sesiones deja ya una conclusión clara: en el subsuelo de La Vega puede estar la clave para desentrañar los orígenes de la capital y del propio Reino de Asturias.

El pasado de Oviedo aguarda en La Vega

Tanto Andrés Martínez Vega, que este miércoles impartió la primera ponencia del ciclo (titulada “Apuntes para la historia del monasterio ovetense de Santa María de la Vega”) como Lorenzo Arias incidieron en la conveniencia, más aún, en la necesidad, de emprender excavaciones arqueológicas en los terrenos de la fábrica de armas. “La riqueza del subsuelo de La Vega es impresionante, no se puede tocar nada allí sin hacer unas excavaciones arqueológicas como es debido, sin precipitaciones”, señala Martínez Vega.

El pasado de Oviedo aguarda en La Vega

Cualquier relato en torno a este enclave ovetense ha de iniciarse en los tiempos de Alfonso II. “Las crónicas hablan de que Santullano se situaba a cerca de un estadio de distancia del conjunto palaciego del rey. Esto serían 186 metros, y desde Santullano hay 185 metros justos hasta el claustro y las dependencias monásticas de La Vega”, explica Lorenzo Arias.

Arias considera, de hecho, que esas construcciones palatinas de época de Alfonso II serían las estructuras sobre las que se edificarían, siglos después, las dependencias monásticas: “Resulta muy inconcebible que en esa época no se utilicen restos anteriores para construir algo nuevo, por lo que es plausible la posibilidad de que ese conjunto monástico se haga sobre los restos del complejo palatino de Alfonso II”.

Más allá de su origen, la historia del monasterio de La Vega tiene muchos episodios de interés. Lorenzo Arias repara en ese derribo de la iglesia, en 1917, planteando asimismo que fue una maniobra injustificada, toda vez que la expansión de la fábrica se estaba realizando hacia otra dirección. “La expansión de la fábrica se estaba desarrollando hacia el norte, no tiene explicación que tirasen esa iglesia, no les estorbaba para nada”, lamenta Arias.

Andrés Martínez Vega, por su parte, pone el acento en la controvertida expulsión de la comunidad religiosa, en la noche del 31 de julio de 1854. “En esa época, el Ministerio de la Guerra ofreció al alcalde que, si dejaba espacio, pondría en Oviedo una fábrica de armas. Automáticamente, expulsan a las monjas, y para justificarse acudieron a una ley desamortizadora que decía que, si un monasterio no tenía al menos doce religiosas, se podría suprimir. Pero en ese momento, en La Vega había 14 monjas profesas y dos educandas”, señala Martínez Vega, que considera que la expulsión de las religiosas “no se ajustaba a la legalidad, fue un auténtico expolio”. A juicio del historiador, esos terrenos son legalmente propiedad de San Pelayo, donde murieron las últimas monjas de La Vega, pero considera que a estas alturas los terrenos deben ser de titularidad pública: “El Ayuntamiento debe recuperar La Vega para la ciudad de Oviedo, eso es lo importante ahora”.

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