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LibrOviedo vuelve a Trascorrales con el objetivo de superar los 10.000 visitantes

Alfredo Canteli inaugura el programa de actividades y felicita al sector de las librerías por ser un motor cultural: “No cambiéis nunca”

Presentación de LibrOviedo: en primera fila, por la izquierda, Carlos Llaneza, Marga Prieto, Alfredo Canteli y Lourdes García. | Jaime Casanova

LibrOviedo volvió ayer a la plaza de Trascorrales, su lugar natural, de donde nunca debió salir, “el sitio donde queríamos estar”, resumió ayer la presidenta de los libreros, Mar Prieto, en una jornada inaugural bajo el techo de la vieja plaza del pescado y no al fresco de Porlier, donde el año pasado las lluvias echaron a perder lotes de libros por varios miles de euros.

El regreso de LibrOviedo a Trascorrales viene, además, con un esfuerzo en actividades, autores, y un objetivo, superar el techo de las 10.000 visitas de otros años. Por ahora, en la edición que arrancó ayer hay espacios para posar y hacerse fotos con portadas preferidas, concurso de café y libros, especiales sobre cocina, actividades para niños y, en cifras finales, 80 autores, 30 presentaciones, 39 firmas, 10 actividades infantiles y 321 escolares repartidos en 8 visitas.

El alcalde, Alfredo Canteli, aplaudió todo el movimiento que trae la Feria del Libro de Oviedo y también el sector de las librerías en la ciudad, “mucho más que tiendas de libros, un motor cultural, no cambiéis nunca”, jaleó.

La concejala de Educación, Lourdes García, celebró las actividades inéditas de este año, que incluyen iniciativas como el “intercambio de libros invisibles” o un concurso de microrrelatos, y celebró las “28 velas” que sopla la programación con esta edición.

Antes de que se escuchasen esas palabras, un cuarteto de cámara del Conservatorio Superior de Oviedo, integrado por Anastasia Pichurina, Cristina Torres, Laura Torroba y Martín Herrera, interpretó el primer movimiento de “La muerte y la doncella”, de Schubert.

El cuarteto del Conservatorio, ayer, durante su actuación. | Jaime Casanova

La música dio paso a los discursos y un vino de bienvenida mientras los puestos y la caja única (el sistema de LibrOviedo por el que todas las librerías comparten los beneficios de las ventas) empezaban a funcionar. Entre los gustos literarios de los representantes de los partidos políticos hubo un poco de todo entre los pocos que se animaron a llevarse algún ejemplar en esos primeros compases de la feria. Una de las primeras fue la concejala socialista Marisa Ponga, que primero se llevó “Hamnet”, de Maggie O’Farrell, libro del año para los clubes de lectura de las bibliotecas de Oviedo, y después repitió con un álbum ilustrado sobre Mary Shelley. Su compañera Lucía Falcón salió con la novela “Lo que hay”, de la asturiana Sara Torres, y Ana Taboada, portavoz de Somos, eligió también a una autora asturiana, Azucena Couso, junto al poemario “Almudena” de Luis García Montero. El edil del PP Gerardo Antuña optó por la novela negra, “Las otras niñas”, para regalar y un clásico, “Las cuatro plumas”, para su biblioteca.

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