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¿Quién es Miguel Piedrafita? Conoce al chaval ovetense que juntó 42 millones por la Constitución americana

El joven de 19 años, revoluciona el campo de las “crypto” desde un grupo que intentó comprar en una puja una copia del texto fundacional de EEUU

Miguel Piedrafita.

La historia de Miguel Piedrafita (Oviedo, 2002) es la del éxito en el fracaso y la habilidad de encontrar petróleo en las hojas en vez de en el rábano. Con solo 19 años, programador autodidacta y recién aterrizado en la comunidad de los expertos en criptomonedas, el New York Times ha hecho que su tinte se vaya a quedar una temporada en su cabeza, al singularizarlo como el “purple-haired developer” (“desarrollador de pelo morado) del grupo que en noviembre del año pasado hizo historia al lograr juntar en solo 4 días 42 millones de dólares para pujar en la subasta de la última copia del original de la constitución americana para intentar donar el texto a un museo. El grupo perdió la puja, aunque el que se llevó el texto fundacional de EE.UU. acabó donándolo también a un museo. Pero lo mejor llegó luego, cuando su delirante experiencia empezó a servir para dar alas y visibilidad a otra forma de entender y utilizar las criptomonedas, una forma “buena”, alejada de las burbujas y enfocada en las posibilidades para organizarse globalmente y actuar por el bien común.

A diferencia de aquel “el medio es el mensaje” de McLuhan, Piedrafita viene a decir que el mensaje de las criptomonedas no son las criptomonedas en sí, lo que suben o lo que bajan, sino los proyectos que permiten poner en marcha. “Hay mucho más detrás”.

Piedrafita aprendió a programar con diez años y con algún tropiezo. Siempre le había interesado “todo lo que tuviera botones”, y sus padres le dejaron un ordenador antiguo para trastear. Un manual universitario de “aprende a programar C” no le sirvió de mucho, pero el HTML sí. La programación de páginas web le abrió otro mundo del que ya no salió nunca.

Tras acabar el bachillerato internacional en el San Ignacio, se fue a estudiar Filosofía a Londres, pero el año covid y las clases no presenciales le trajeron de vuelta. En el regreso se mudó a Madrid, encontró un trabajo “muy guay”, se metió “a tope” con las cripto y a estas alturas ya se lo sabe “un poco todo” .

Miguel Piedrafita.

Ese trabajo del que tanto disfruta es en la organización Worldcoin, cuyo objetivo, resume, es “crear una moneda digital universal”, pero que empiece repartiendo una a cada humano de forma gratuita. El planteamiento, que enlaza con las teorías de la renta básica universal, requería también un mecanismo universal para identificar a esos seres humanos únicos, de forma que nadie reciba más de una moneda, y que no supusiera aportar datos personales. Por eso están desarrollando el dispositivo Orb, que escanea el iris y genera una prueba de humanidad totalmente única y de forma totalmente anónima, y que ahora está abriendo otras líneas de trabajo dentro del proyecto.

Es en ese ecosistema de trabajo en el que Piedrafita se inició en los grupos de Twitter, que funcionan como un chat donde varias personas comparten gustos, ideas, proyectos. En uno de ellos, formado por 35 personas interesadas en las cripto, alguien empezó a hablar un día de que se iba a subastar la última copia de la constitución americana. Otro dijo ¿te imaginas que conseguimos juntar dinero y pujamos para que se quede en un museo? Luego hicieron algunos “memes” fantaseando con lo que significaría esa proeza, pesaron en organizarlo a través de una criptomoneda por la rapidez que permite para recibir dinero de todas partes y utilizarlo para pujar. Y entonces, con esa idea que también trabajan mucho de la “memificar” lo real, es decir, darle la vuelta a las bromas y pasar de las risas a los hechos, decidieron intentarlo. Montaron el grupo “Constitution DAO” (de las siglas en inglés organización autónoma descentralizada) y cuando solo quedaban cuatro días abrieron el proyecto. Hubo 17.000 personas que pusieron una media de 100 euros cada uno en el proyecto “crypto” para salvar la copia de la constitución. No ganaron la puja, pero explicaron al mundo qué es un DAO: utilizar las crypto para desarrollar formas de gobernanza descentralizada lo más eficientes posibles, en las que las decisiones se toman entre todos y por el bien de la comunidad. “Con suficiente gente lo suficientemente loca, podemos buscar soluciones a muchos problemas. Esto no va solo de monedas que suben y bajan”. Palabra de pelo morado.

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