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Música por las víctimas del covid

El deán de la Catedral oficia una homilía con la participación de Pipo Prendes, la tuna de veteranos y el Coro del Colegio de Abogados

Música por las víctimas del covid

La solemnidad de los cantos en latín del Coro del Ilustre Colegio de Abogados se sumó a la armoniosa voz del cantautor Pipo Prendes y al júbilo de la Cuarentuna de Oviedo, durante una emotiva ceremonia para honrar a las víctimas del covid. Todos ellos asistieron ayer a la homilía dominical oficiada por el deán, Benito Gallego. La música elevó las emociones de los numerosos asistentes y generó un ambiente a la vez caluroso y solemne. “Aunque lo hacen maravillosamente, ruego que los aplausos sean desde el interior”, pidió el deán.

Música por las víctimas del covid

La lectura, del Evangelio de San Juan (14:23), les recordó que la paz se encuentra al final del camino y conlleva premisas de lucha. “Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada”, leyó Gallego. Después hizo referencia a la pandemia y a la guerra de Ucrania para explicar, que al igual que ocurrió con Jesús, a veces es necesario que el camino se vuelva tortuoso porque “siempre aguarda el bien”.

Música por las víctimas del covid

Recordó, asimismo, que la memoria de los difuntos a causa de la pandemia es honrada cada día y todo ser humano –peregrinos terrenales, residentes celestiales, santos y almas del Purgatorio– se encuentra vinculado bajo la protección un mismo Padre. “Para hallar la eterna paz, que va más allá de la muerte, la guerra o los misiles, es necesario salvar el corazón”, aseguró el deán.

José Manuel Pérez-Prendes Pantiga, para todos Pipo Prendes, aliñó el ofrecimiento posterior al sermón en la línea de Benito Gallego. Con una canción nostálgica pero esperanzadora. “Saco fuerzas de la flaqueza, te echamos de menos cada día más... Tú ejemplo, amor, no ha sido en vano. Ahora descansas, estás con Dios”, entonó el artista candasín junto a su inseparable guitarra.

“Es increíble poder contar con la participación de estos profesionales”, reconocía el párroco.

El coro amenizó el evento con un clásico repertorio eclesiástico en latín. Después, sus voces dieron paso a los tunos, que clausuraron la ceremonia. Los integrantes de la asociación de tunos veteranos –la Cuarentuna, como la llaman, de la Universidad de Oviedo– reunieron a los asistentes alrededor de la capilla de la virgen de Covadonga para dedicarle un cántico. Honraron a la Virgen, cuyo mes por antonomasia es mayo, concluyó el deán. A ella le rogaron los presentes: “Ayúdanos a caminar”.

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