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Oviedo pierde población a la mitad de velocidad que el conjunto de Asturias

La capital asturiana, que alcanzó su pico de habitantes hace una década, ha visto menguar su padrón un 3,8%, frente al 7,2% regional

La Plaza del Ayuntamiento de Oviedo llena de gente Fernando Rodríguez

Oviedo alcanzó en 2012, hace ahora una década, su pico de población. El padrón municipal llegó a contabilizar ese año 225.973 vecinos. Desde entonces, la cifra ha ido descendiendo casi ejercicio a ejercicio –con pocas excepciones– de forma sostenida, pero constante. Pero más suave que el resto de Asturias. La capital pierde población a la mitad de velocidad que lo hace el conjunto de la región. Las cifras demuestran que la hemorragia poblacional va por barrios, o mejor dicho por concejos, los más poblados –como Oviedo– son también los que más abrigados llegan a este invierno demográfico. Aunque el frío arrecia igual.

Los últimos datos del padrón recopilados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan a que Oviedo cuenta con 217.552 habitantes, que son 8.421 menos que cuando había alcanzado aquel pico poblacional hace ya diez años. Por lo tanto, el ritmo de bajada desde entonces ha sido del 3,87%. Aguas arriba, en el conjunto del Principado la situación es análoga en cuanto al problema –una fuga que no cesa– pero diferente en cuanto a la magnitud. Asturias tiene 1.011.792 pobladores, que son 73.497 menos que cuando había alcanzado su mayor hito poblacional allá por 2009. El análisis porcentual que permite ver la intensidad de la bajada señala que el descenso en el conjunto regional ha sido del 7,26% desde entonces. El doble que en la capital asturiana.

Otro dato curioso que ofrece la revisión de las cifras es que Asturias entró en el invierno demográfico algo antes que Oviedo, donde el otoño fue más largo. Más en concreto, tres años antes. Un periodo de tiempo en el que la capital asturiana siguió ganando población. En pequeñas cantidades, pero sumando efectivos al padrón.

Es también llamativo el ejercicio de echar la vista mucho más atrás. Más concretamente a hace un cuarto de siglo, allá por 1996. Año en el que el PP ganó las elecciones nacionales. Por aquel entonces, Oviedo pasaba por los pelos de los doscientos mil vecinos. Es decir, era una cifra muy inferior a la que registra ahora mismo el padrón municipal. Para clarificar aún más el asunto, ahora hay 17.500 vecinos más en la capital asturiana que a mediados de la década de los noventa. Si se echa un vistazo a las cifras del conjunto del Principado, los números son bien diferentes. En estas dos últimas décadas y media se perdieron habitantes. Tantos como 76.093.

¿Cómo consiguió Oviedo durante ese tiempo no caer en esa depresión demográfica? Durante la década de los noventa y los primeros años del nuevo siglo fue cuando se desarrollaron con cierta intensidad varios barrios, aún considerados como “nuevos”, de la ciudad. En la lista figuran La Corredoria, La Florida, Montecerrao o Las Campas. Zonas de expansión urbana que lograron frenar, según explicó recientemente el responsable del RegioLab (el instituto de análisis regional de la Universidad de Oviedo), Fernando Rubiera Morollón, la marcha de muchos vecinos que tenían unas rentas más bajas con destino a otros concejos. Especialmente, con dirección a la vecina Lugones, a tiro de piedra de La Corredoria. Aunque también Llanera estaba consiguiendo pescar en aquel río revuelto demográfico. Ese desarrollo urbanístico –que se vio truncado tras el estallido de la crisis inmobiliaria– ha vuelto a retomarse ahora. Pero durante esos años, la expansión inmobiliaria actuó como una pinza en el norte y en el sur de la ciudad y ayudó a contener una hemorragia demográfica que el conjunto de Asturias comenzaba a sufrir.

Los teóricos explican que, durante muchos años, aquellos que tenían unas rentas más bajas en lugar de poner rumbo a Lugones fueron desplazándose hacia La Corredoria. Hoy en día el perfil del barrio ha cambiado muchísimo y ya no solo se alimenta de ese tipo de habitante: su dieta demográfica se ha vuelto mucho más rica. Y la interacción entre este barrio ovetense y la localidad sierense no se ha interrumpido. Sigue siendo bastante fluida.

Al sur, Montecerrao –cargado de nuevas promociones algo más caras que las de los barrios del norte– consiguió atraer a otro perfil de mayor nivel de renta, pero con una característica similar a la de los barrios del sur: todos eran bastante jóvenes. Ese efecto lo confirma que los números del padrón señalen a Montecerrao como la zona de la capital asturiana con un mayor número de jóvenes, a la par de La Corredoria, La Florida o Las Campas, las otras zonas de expansión de la ciudad.

Ahondando aún más en los datos del padrón, el ritmo de bajada de Oviedo solo se aceleró con fuerza en 2020 –el año de la pandemia del coronavirus– en el que el municipio perdió más de dos mil habitantes. Nunca se había alcanzado una cifra tan elevada. Es más, en todos estos años en los que Oviedo inició una lenta pero progresiva caída de la población hubo un ejercicio en el que el concejo consiguió ganar vecinos. Fue, precisamente, a las puertas de la crisis sanitaria, en 2019, cuando el padrón municipal logró sumar 224 nuevos habitantes. Ese mismo año a Asturias la cuenta demográfica no le salió también. En el saldo final la región perdió 4.016 moradores.

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