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Arranca en el Campo un plan de choque para reparar bordillos y pavimentos

Los trabajos, que se prolongarán durante tres meses, dejarán un parque más accesible, con vías más amplias y pasamanos en las escaleras

El concejal Gerardo Antuña y Raimundo Cobrana, trabajador municipal, ayer en el nuevo acceso a Marqués de Santa Cruz.

Un nuevo plan de choque de obras en el Campo San Francisco promete dejar el gran parque del centro de la ciudad listo para otra larga temporada. No son esta vez trabajos mayores como algunos ya puestos en marcha y otros concluidos en este mandato (la reparación de las grandes fuentes o la rehabilitación del kiosco de la música) pero sí un trabajo de acupuntura albañilera en esas zonas en las que el parque más lo necesitaba: bordillos destrozados por el paso de maquinaria de gran tamaño o por el crecimiento de las raíces de los árboles, pavimento roto, baldosas desajustadas o accesos que no cumplían ya con la normativa de accesibilidad. Los trabajos se adjudicaron a la empresa Asturviesca por 113.000 euros, durarán tres meses y ayer en el Campo ya se podía comprobar el despliegue de intervenciones, con buena parte de los paseos tomados por los obreros.

Convertido durante estas semanas en un "campo de minas", las primeras intervenciones ya empiezan a mostrar la nueva cara que saldrá tras este repaso a los pequeños desperfectos. Así se podía comprobar ayer en el camino que de forma natural los usuarios del parque habían venido utilizando frente al paso de cebra de Marqués de Santa Cruz con Cabo Noval. "La gente empezó a pasar por allí y quedó un camino de barro, después pusimos unas piedras y ahora hemos finalizado un paseo más acorde con lo que debe ofrecer el Campo", explicaba el concejal de Contratación y Servicios Básicos, Gerardo Antuña.

El gran despliegue de obras por todos estos rincones cumple, también, con la promesa del Alcalde, Alfredo Canteli, de recuperar progresivamente el Campo después de años de abandono y destrozos acumulados.

Este paquete de obras cubre toda la extensión del Campo de San Francisco y, pese a ser obras pequeñas, supondrá algunas mejoras importantes para los usuarios habituales del parque. Es el caso del nuevo camino que sube a Marqués de Santa Cruz frente a Cabo Noval, donde el firme ofrecer ahora más seguridad y donde, en su conexión con la acera, se elimina, también, el gran bordillo que había, testigo de la parcelación original en la que este paseo no estaba previsto.

Parecida a esta mejora, en el otro extremo, será la ampliación de los accesos en la conexión con la Plaza de España a través de Santa Susana. El paso de cebra instalado en medio de la calle da acceso al parque, en la actualidad, a través de un paso mucho más estrecho que el marcado por el ancho del paso de cebra. En esta actuación se reducirá una de las jardineras para permitir una transición mucho más suave. En general, las actuaciones harán del Campo un entorno más accesible y no solo se limitarán a una cuestión estética. Así, como ejemplo, se instalarán pasamanos en todas las escaleras, internas y externas, tanto en los pequeños peldaños que jalonan las entradas desde Santa Susana como en las escaleras que parten del paseo de Los Álamos.

A la reparación de numerosas zonas en las que el pavimento está dañado (con una superficie total repuesta de 1.275 metros cuadrados) también se sumará una serie de ajustes en bordillos y baldosas que ahora están desajustadas. En ese aspecto se trabajará en diversos puntos del límite del parque con la calle Marqués de Santa Cruz y en algunos pasos históricos que ahora se rebajarán, como el escalón de salida del pequeño paseo que conecta el Palomar con la zona más próxima a la Fuentona, en el Bombé.

Ese tipo de rebajes, para evitar peldaños al llegar a la calle y prevenir caídas, se aplicarán también en otros puntos conflictivos, como la rampa de acceso a Conde de Toreno en la zona más próxima a Uría.

Los trabajos incluyen también ampliar los accesos de las zonas de juego que se extienden por detrás del estanque de los patos y en la que fue la zona original del Neptuno, eliminando algunos pasillos de entrada y facilitando la entrada y salida de personas de estas zonas.

Otra de las intervenciones sencillas pero de gran impacto estético, será la reparación de diez alcorques en distintos puntos del parque, como el Paseo de la Rosaleda, el de La Herradura, o el Bombé. La mayoría de los que están más degradados han sufrido tanto el paso del tiempo como el propio crecimiento de las raíces superficiales de los árboles.

Por último, el proyecto también incluye una restauración de los elementos decorativos metálicos del paseo del Bombé, elementos que en su día estuvieron ubicados en la plaza de Riego y que sirvieron para decorar el paseo cuando se inauguró esta zona del Campo. En la actualidad, estas verjas y jarrones situados en lo alto de columnas están muy oxidados y con muchos desperfectos. La actuación consiste en la eliminación de restos de pintura y óxido de forma manual, para posteriormente aplicar una mano de producto antióxido y dos manos de esmalte sintético.

Con esta batería de pequeñas actuaciones y la reinauguración del kiosco, que podría estar lista a finales de mes, el Campo San Francisco quedará listo para estrenar el nuevo curso con un lavado total de cara.

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