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La llegada de mayores procedentes de las alas de la región envejece a la población ovetense

Medidas como la bioincubadora de La Vega pueden ser claves para atraer y retener habitantes, aseguran expertos en demografía

Una residencia de ancianos.

La población ovetense no es ajena del todo a lo que ocurre en el resto de la región: envejece. Uno de cada cuatro vecinos de la capital suma ya más de 65 años. El hecho tiene una explicación. La da el catedrático emérito de Fundamentos Económicos de la Universidad de Oviedo, Joaquín Lorences, que denomina a lo que está ocurriendo en la capital como "el efecto HUCA". As u juicio, Oviedo envejece como consecuencia de la despoblación del mundo rural: "La gente de las alas (del oriente y del occidente) cuando va entrando en años procura invertir en un piso que esté cerca del hospital, por una cuestión sanitaria". Ese detalle, unido a que el éxodo juvenil no se detiene, prococa el repunte de la edad media de los habitantes capitalinos.

Según los últimos datos del INE, los ovetenses tienen ahora una media de 47,2 años –comienzan a rozar la cincuentena– después de que el envejecimiento de la población se haya acelerado en los últimos años. Especialmente desde la pandemia, que ha supuesto una catarsis sanitaria. Eso provoca, agrega Lorences, que en el entorno del nuevo HUCA, una de las principales zonas de expansión urbanística de la ciudad, compartan vecindario parejas jóvenes con hijos con personas mayores que, por lo general, viven solas. El efecto tractor del hospital se aceleró.

¿Cuál es la solución para compensar ese "efecto HUCA"? Generar actividad económica para crear puestos de trabajo y, de esa forma, conseguir atraer jóvenes. "Tiene que haber empleo, no hay otro secreto", asegura Lorences, "o hay actividad económica para montar un proyecto de vida y poder independizarse o simplemente los que ya estamos jubilados seremos lo que nos quedemos, lo que ya no necesitamos un puesto de trabajo".

"Para conseguir atraer gente joven hay que generar empleo para que puedan tener un plan de vida"

Joaquín Lorences - Catedrático de Economía

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Lo de generar actividad va en líneas de solución. Al menos así lo asegura el geógrafo e investigador del Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial (CeCodet) de la Universidad de Oviedo, Rafael Menéndez. "Hay algunas buenas ideas", asegura. Entre ellas cita, por ejemplo, el polo biosanitario que se pretende instalar en los terrenos de la antigua nave de cañones de la fábrica de La Vega. "Toda reordenación urbana que se realice tiene que estar orientada a crear espacios de actividad económica en la ciudad, eso es fundamental", asegura Menéndez. También echa de menos una política demográfica más incisiva por parte de las administraciones. "Las políticas para fomentar la natalidad no se han tomado en serio hasta que Oviedo y Gijón comenzaron a perder población. Entonces sí, pero como hasta no hace mucho no perdían población no era algo que pareciera urgente", asegura el geógrafo.

Se trata de un problema que viene de atrás. De bastante atrás. "Procedíamos de una mentalidad que fue la que imperó en la década de los 70 y de los 80 y que venía a decir que apoyar las políticas de natalidad era algo que sonaba a franquista", asegura. Ahora, agrega, es el momento de poner las políticas demográficas en el centro del debate político. "Tiene que ser el objetivo número uno absoluto", asegura, "necesitamos un gran consenso en el que participe toda la sociedad civil, incluidos los sindicatos y los empresarios". El caso es que apunta que las medidas para facilitar la natalidad y que ciudades como Oviedo consigan remontar el vuelo demográfico brillan por su ausencia. "En Asturias no se facilita tener hijos, ni por parte de las empresas, que no dan facilidades, ni mediante medidas sociales. Tenemos que cambiar el modelo a no ser que el objetivo sea el de convertirnos en una región geriátrico. En cualquier país europeo hay un enorme respeto hacia las embarazadas". Y avisa que con el tema de la natalidad y la demografía "nos está pillando el toro".

"Toda ordenación urbana que se realice tiene que estar orientada a crear actividad económica"

Rafael Menéndez - Investigador del CeCodet

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Sobre el asunto de generar actividad económica, Joaquín Lorences se muestra más pesimista. "Es difícil generar algo nuevo en la región", reconoce. Como recomendación asegura que una comunidad como Asturias podría apostar por el sector de la logística. "Es la actividad que es protagonista de todo un colapso de la economía. Asturias tiene que tener campo en esa actividad", destaca. "Ahora todas las empresas que nacen nuevas lo hacen con vocación internacional y necesitan de buenas comunicaciones para abastecerse", sentencia el experto.

También es partidario de darle un buen empujón a lo que se llama el área metropolitana central, en el que Oviedo, Gijón y Avilés estén integradas y unidas. "En todos los lugares en los que se han puesto en marcha estas iniciativas funcionaron porque es una forma de ampliar el mercado. No tiene sentido que haya regulaciones diferentes entre las tres ciudades. Eso animaría el empleo y supondría una oportunidad para sectores como el del comercio", señala Menéndez.

El INE elabora también lo que se conoce como índice de envejecimiento por cada municipio. En Oviedo esa tasa está creciendo con cierta soltura. Está en el 190%, cuando hace solo cinco años era del 162. Pese a las apariencias, la edad media en las otras dos ciudades principales asturianas analizadas por el Instituto de Estadística es todavía mayor. Ambas superan con cierta holgura los 48 años. Pesimista, Menéndez agrega que "estamos decreciendo en todos los niveles demográficos, a un paso de convertirnos en una región ultra dependiente. Para salir de ahí hay que conseguir entrar en la red de zonas dinámicas y el noroeste no está integrado en ese ámbito".

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