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CON VISTAS AL NARANCO

Mascarita, ¿me conoces?

Pandemia y precedente de Carnaval

Tras la incivil contienda se prohibieron carnavales.

Cierta beatería aplaudió contra irreverencias toleradas en Venecia, Río y/o en cantones protestantes que pasaban de inmediatas penitencias cuaresmales. Temerosos emperadores prusianos ya prohibían máscaras. La censura era por seguridad pública. De ahí la pregunta, ¿mascarita me conoces?, de enredos escénicos.

Con el coronavirus, la mascarilla es imperativo legal para otra parte facial. Llega al esperpento del concejal alicantino que, tras su mascarilla, consigue inglés perfecto que jamás había hablado. ¡Karaoke inverso!, próximo al final Broadway de Cantando bajo la lluvia. Cyrano de Bergerac, por su parte, utilizaba amatoria suplantación poética. Nunca George Bush Senior habría pronunciado su "¡leed mis labios!".

Felipe González ha introducido en El Foro La Toja la errática deriva del Estado de las Autonomías, tan de triste madrileña actualidad, aún con, o sin, especulativo amparo judicial. Veremos en semanas?

En cualquier caso, ¿qué harían los poncios conservadores descentralizados gestionando de primeras pandemias y precedentes anti carnavalescos?

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