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Javier Cuesta

Economía para necios: desmontando a Rosón

Las razones de la prórroga presupuestaria

Se suele decir que hay políticos buenos para el gobierno y otros que lo son para ejercer la oposición. Rubén Rosón no pertenece a ninguna de las dos categorías. Entiende que la responsabilidad de un cargo electo se ejerce a través del insulto, el exabrupto y la difamación, como si las preocupaciones de los ovetenses pudiesen solventarse con un comentario jocoso en un pleno o un tweet de dudoso gusto, resultado de una mala digestión.

Rosón, trata, una vez más, de justificar su gestión como infame concejal de Economía del tripartito, cargando las tintas contra la difícil decisión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Oviedo, de acudir a la prórroga presupuestaria para 2021.

Rubén prefiere no hacer referencia a que el Ayuntamiento lleva gastados, en 2020, más de 15 millones de euros a causa del covid-19 y que el próximo año gastará otros 15 millones. Un total de 30 millones que Oviedo asume en soledad, sin apoyo de los gobiernos estatal y autonómico.

Rosón no sabe, nunca lo supo, que el presupuesto tiene que estar equilibrado y que si los gastos crecen, por razones extraordinarias y los ingresos caen, ese equilibrio no se produce. Eso sí, propone recetas basadas en no presupuestar gastos e inversiones, en falsear las cifras para cuadrar el presupuesto, nada distinto a lo que hacía cuanto ejercía de concejal de economía

No quiere recordar el edil de Somos, grupo bastardo de Podemos, que la Ministra de Economía prometió un fondo municipal de 5.000 millones de euros, que después se quedó en 3.000 para, finalmente, no ser nada.

Rubén prefiere no decir que el Ayuntamiento lleva gastados más de 15 millones de euros a causa del covid y que en 2021 gastará otros 15

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Con ese fondo, se hubiesen cubierto los gastos generados por la pandemia y tendríamos presupuesto para 2021, pero Rosón prefiere “que cada palo aguante su vela” a pesar del varapalo a los ovetenses.

Sin embargo, no tiene nada que objetar a que el gobierno Sánchez-Iglesias sostenga la vela de las comunidades autónomas y las riegue de millones, 14.000, comprando así el apoyo presupuestario de ERC y Bildu.

Nos cuenta Rosón que cuando era concejal, se aprobaban los presupuestos aún en situaciones complejas, pero no hace referencia a que en 2019, a renglón seguido de anunciar el “mayor presupuesto de la historia,” dejó en el cajón un plan de ajuste de 33 millones de euros por cobardía electoralista, plan que tuvimos que aprobar cuando asumimos el gobierno.

Argumenta que con la prórroga se ralentizarán las inversiones, pero no reconoce que, gracias a la oposición de los Ayuntamientos al intento de expolio de los remanentes municipales, podemos darles uso para financiar obras y gastos ordinarios, en plazos más cortos que los de la tramitación presupuestaria.

Dice Rosón que desaparecerán las ayudas a la hostelería y el comercio, que nunca existieron bajo su mandato. Lo manifiesta el mismo concejal que consideraba que apoyar al turismo ovetense consistía en irse una semana al año a Portugal en buena compañía.

Gústale a Rubén, a veces, finalizar sus intervenciones en los Plenos parafraseando insignes pensadores como Albert Pla (“me da asco ser español”). Yo prefiero terminar dedicándole unos versos de Luis Molina:

Un tipo poco honorable
quiso imponer sus ideas
con maneras maniqueas,
fraudulentas, miserables,
arteras y despreciables.
Medio milenio hermanados
no lo separa un tarado
dirigente provinciano,
por mucho discurso vano
que largue desde su estrado.

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