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Antonio Masip

Final de Pedro y su plan Blanco

Sobre la pérdida de un gran urbanista y amigo

Se ha muerto Pedro Blanco cuando todavía su “Plan Blanco” sigue vigente. Había surgido para los ocho años reglamentarios, pero, con modificaciones y trampas corruptas, se prolongó más, mucho más, de lo previsto. En 1983 hube de hacer un equipo nuevo, pues ningún concejal anterior me quiso acompañar. Conocía a Pedro de su excelente trabajo como Director General de Urbanismo en el mismo edificio de la Consejería de Cultura, en la Plaza del Sol, que hoy vegeta olvidado. Sabía también por Arturo Terán, Ignacio Quintana y Jesús Sanjurjo que era un urbanista excelente y, en efecto, lo pude enseguida comprobar. Fue un refuerzo extraordinario para aquel grupo improvisado a raíz de unas apretadas elecciones primarias en la AMSO. Como quiera que los viernes se iba a Madrid, de dónde provenía, le puse como exigencia, que aceptó, la plena dedicación, incluidos sábados y domingos, siempre los mejores días de la semana para trabajar las ideas. Al poco me exigió, y convenció, de rescindir el contrato con el llamado “Plan Mesones”, al que sustituyó con un equipo entusiasta (Laguardia, Fombella, Cuevas, Caicoya, la geógrafa Madera…) que coordinó hasta sacar adelante el nuevo plan, el “Plan Blanco”. El mismo día paralizamos licencias y tuvimos una acometida especulativa horas antes de aprobarlo en plenario. De la sangre fría y la discreción de Pedro, del secretario Arce, del vicealcalde Avelino Martínez, supe bien con quién contaba para el reto de poner a los constructores en su sitio. Sin olvidar la recuperación fabulosa para Oviedo del ovetense Paco Poll en los planes especiales.

En 1987 dejó las consistoriales pero no me faltó su permanente sabio consejo hasta la pena que ahora me embarga.

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