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Javier Rodríguez Muñoz

Indalecio Prieto, desvestir un santo

Sobre la decisión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de retirar el nombre del ministro de la República para bautizar su calle con el nombre del poeta granadino Federico García Lorca

El 28 de junio de 1984 el pleno municipal del Ayuntamiento de Oviedo aprobó dar el nombre de Indalecio Prieto a una calle de la ciudad que en su día se determinaría. En la misma sesión se aprobó también bautizar a otras calles de la ciudad con los nombres de Claudio Sánchez-Albornoz, Pintor Luis Fernández, Emilio Rodríguez-Vigil, José Maldonado, Teodomiro Menéndez, Manuel Llaneza, Bochum, Veracruz, Paulino García y Adolfo A. Folgueras. Año y medio después, el 20 de febrero de 1986, el mismo Ayuntamiento determinó que el nombre de Indalecio Prieto se adjudicara a una calle de nuevo trazado que desde un lateral de la calle Gascona se dirige a la del obispo Martínez Vigil. Al adjudicar el nombre de Indalecio Prieto a esa vía no se quitaba del callejero ningún nombre anterior, aunque con un trazado más o menos similar, pero sin urbanizar, había habido hacía casi cien años una denominada calle de las Huertas que desapareció al coincidir con parte del tendido viario del Ferrocarril Vasco Asturiano, inaugurado en 1904, cuya estación definitiva en la capital se asentó a la vera de la calle Gascona.

Tras la corporación que recuperó la memoria del ovetense Indalecio Prieto (uno de los políticos españoles más destacados del siglo XX) han pasado por el Ayuntamiento de Oviedo otras ocho de diversa configuración política, aunque con una casi constante mayoría del Partido Popular, cuyo representante municipal Gabino de Lorenzo ocupó la alcaldía entre 1991 y 2012. Con anterioridad, fue alcalde Antonio Masip Hidalgo, perteneciente al PSOE, entre los años 1983 y 1991, siendo el mandatario bajo cuyo gobierno se bautizó la calle que es objeto de esta nota y las otras mencionadas.

A Gabino de Lorenzo le sucedió en el cargo, entre 2012-2015, el también representante del Partido Popular Agustín Iglesias Caunedo. Entre 2015-2019, rigió de nuevo el Ayuntamiento un socialista, Wenceslao López Martínez, al frente de una conjunción de partidos que fue bautizada como “el tripartito”. Ninguna de estas corporaciones ha cuestionado el nombre ni la figura de Indalecio Prieto.

Lo hace ahora el equipo de gobierno de la actual corporación, elegida en 2019, e integrado por el Partido Popular y Ciudadanos. Son ellos los que han anunciado su intención de retirar el nombre de Indalecio Prieto del callejero ovetense, callejero en el que ha estado vigente durante 35 años, para sustituirlo por el de Federico García Lorca, poeta asesinado en su Granada natal por los sublevados el 18 de julio de 1936.

Lo que popularmente se dice: “desvestir a un santo para vestir a otro”.

Uno se pregunta: ¿por qué ahora, después de tantos años y sin que mediara ninguna demanda ni consulta popular previa, como expresan desde la Asociación de Vecinos de Gascona e Indalecio Prieto? “No nos gusta el hecho de que no se haya hecho consulta a los vecinos de Indalecio Prieto, habría que haber empezado por ahí y debería tenerse en cuenta su opinión”, según manifestación que consideramos literal al ser recogida entrecomillada por “LA NUEVA ESPAÑA” del 7 de septiembre de 2021, en su página 4.

Nos parece, es una opinión, que el cambio responde a cierto espíritu vengativo y a una total ignorancia histórica. El actual equipo de gobierno se ve obligado, por imperativo legal (la ley 52/2007 de 26 de diciembre, conocida como Ley de la Memoria Histórica o Democrática), a retirar del callejero determinados nombres que representaban “exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura” (art. 15 de la citada Ley).

La mencionada Ley, en la “exposición de motivos”, asumía la declaración de “condena del franquismo contenida en el Informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa firmado en París el 17 de marzo de 2006 en el que se denunciaron las graves violaciones de Derechos Humanos cometidas en España entre los años 1939 y 1975” y señalaba que era hora de honrar y recuperar “para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas”, durante la guerra civil y el franquismo.

Condena internacional

Las condenas a este régimen se sucedieron desde el mismo final de la guerra. La Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York el 13 de diciembre de 1946, desaprobó rotundamente el régimen franquista, al que “por su origen, naturaleza, estructura y comportamiento general”, calificó como “un régimen fascista, organizado e implantado en gran parte merced a la ayuda de la Alemania nazi y de la Italia fascista de Mussolini”, lo que supuso la retirada de embajadores de los principales países democráticos y la ausencia de España de los organismos internacionales. La posterior “guerra fría” y determinados intereses geoestratégicos –léase bases americanas– fueron suavizando el aislamiento o “cordón sanitario” que se había tendido en torno al régimen político vigente en España, aunque muchos dirigentes internacionales mantuvieron serias reticencias con el general Franco hasta su muerte.

Ahora, al cumplirse el año de la presentación por el partido ultraderechista Vox, en el Ayuntamiento de Madrid, de una moción para retirar los nombres de Indalecio Prieto y de Francisco Largo Caballero de las calles de capital española, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Oviedo, vulnerando ostensiblemente el espíritu que presidió la Transición, hace lo mismo con la calle ovetense de Indalecio Prieto, y da la razón a éste cuando escribía en un artículo publicado en el periódico “El Liberal” de Bilbao el 22 de mayo de 1936: “la pasión política, cuando se desata, no repara en presentarse como idiotez ni se detiene ante la calumnia”.

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