Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Jonathan Mallada Álvarez

Crítica / Música

Jonathan Mallada Álvarez

La OSPA embruja por San Juan

Gran cierre de temporada de la sinfónica asturiana bajo la dirección de García Vico

La noche más corta del año se hizo efímera durante la hora de concierto que la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias llevó a cabo en el Auditorio Príncipe Felipe. Para festejar San Juan, en un horario justificado por la magia que impregna esta noche, un programa muy atractivo formado por la suite instrumental de “El sueño de una noche de verano” (de Félix Mendelssohn) y la suite de “El amor brujo” (de Manuel de Falla).

Ya desde los primeros compases de la “Obertura” del compositor alemán, se pudo percibir a una orquesta concentrada, con una cuerda homogénea y brillante y unas maderas de gran calidez que rindieron a buen nivel durante toda la velada musical. El “scherzo”, bien ajustado, y el contenido “intermezzo” –imperturbable pese a las inoportunas toses– dieron paso a una desbordante “marcha nupcial” mucho más plena de sonido, majestuosa e imponente.

Julio García Vico logró extraer una sonoridad muy interesante de la orquesta. Efusivo y marcando cada entrada, sin la necesidad de partitura, se mostró especialmente cuidadoso en el lirismo de las dos obras programadas, manejando con acierto el volumen de la sinfónica del Principado.

En la suite de “El amor brujo” la orquesta exhibió algo más de músculo, aunque la mayor intensidad sonora no desequilibró a una OSPA bien balanceada, ensamblada y colorista. La delicadeza de “el círculo mágico” contrastó a las mil maravillas con la enérgica “danza del terror”, aunque el número más célebre fue sin duda la “Danza ritual del fuego”. García Vico optó por una versión efectista en los contraponiendo con énfasis los pianos y los fortes, sumiendo al auditorio en el embrujo de Falla. Una velada mágica para cerrar la temporada.

Compartir el artículo

stats