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Las extranjeras del Oviedo, con Yuki: “El racismo es inaceptable”

El club azul arropa a la jugadora nipona que sufrió un insulto racista ante Osasuna y las foráneas destacan su adaptación a la ciudad

Stephanie Lacoste, Yuki, Victoria Kaláberová e Ingrid Brouwer

Stephanie Lacoste, Yuki, Victoria Kaláberová e Ingrid Brouwer Irma Collín

Lo negativo es que el Oviedo Femenino ya no puede optar al ascenso a Primera División. Las matemáticas se lo impiden tras el empate ante Osasuna del domingo en Tensi (4-4). Lo positivo es que la plantilla es una piña.

Las extranjeras del Oviedo, con Yuki: “El racismo es inaceptable”

Y lo es todavía más desde el lamentable incidente con la japonesa Yuki, atacante azul. “Puta china de mierda”, le insultó la jugadora visitante Patricia Zugasti, según escucharon varias jugadoras oviedistas al final del partido, como así reflejó el acta arbitral.

El club y la plantilla del Femenino arroparon ayer a la nipona. Se notó especialmente en la vuelta a los entrenamientos en un gélido y lluvioso Tensi, donde se quiere pasar página de lo sucedido. “No quiero mal rollo con nadie. Al final del partido me pidieron perdón, ella (Zugasti), la capitana del equipo y el presidente. Yo se las acepté porque el partido fue muy caliente. Solo le dije que no se lo dijese a nadie más”, explicaba ayer la nipona, bien rodeada por Stephanie Lacoste,Victoria Kaláberová e Ingrid Brouwer, las otras tres extranjeras del Oviedo. Las cuatro quisieron lanzar un mensaje claro por lo sucedido: “El racismo es inaceptable”. Una postura compartida también por el club azul, que ayer en un comunicado condenó lo sucedido.

El Oviedo se ha acostumbrado de un tiempo a esta parte a fichar jugadoras extranjeras. Las actuales, destacan las facilidades del club y lo bien recibidas que se sintieron desde su llegada. “Al principio me costó un poco, ya que era mi primera vez en España, pero me quedo con la amabilidad de las personas de Oviedo”, explica Stephanie Lacoste (1996), la defensa uruguaya del Femenino, que define a Yuki con cariño. “Es una persona muy dulce, amigable y buena. Es una niña muy inocente y para mí es como una hermana pequeña”, asegura la uruguaya.

A más de once mil kilómetros de Uruguay está Holanda. De ahí, Heerenveen, llegó a Oviedo la mediocentro Ingrid Brouwer (1998) el pasado verano. “La gente en Oviedo es muy agradable, pero la adaptación a veces no se hace sencilla por el idioma, porque no hay mucha gente que hable inglés”, explica Ingrid, que se ha enamorado del encanto del centro histórico de la ciudad, y que se pone seria para hablar del incidente racista sufrido por Yuki. “Fue muy molesto. No hay lugar para el racismo en este mundo y no es aceptable”. Conoce bien a Ingrid la eslovaca Victoria Kaláberová (2001), mediapunta. Es su compañera de piso. Kaláberová nació en Nueva York, pero pronto se trasladó a Bratislava, ciudad del país del fallecido ídolo azul Peter Dubovsky.

“En Eslovaquia es una leyenda y todo el mundo conoce su historia. Cuando me mudé a Oviedo fuimos al museo del estadio Tartiere y me dio un escalofrío cuando vi todo lo relacionado con Dubovsky”, revela la jugadora azul, todavía sorprendida con lo que pasó con Yuki. “Realmente no puedo creer que alguien dijera algo así. Las emociones en el partido y después del partido están completamente bien, pero es necesario tratar a todas las personas con respeto”, insiste Kaláberová, que destaca lo “agradable” que es Oviedo con los extranjeros.

Paralelamente al apoyo que ha recibido Yuki, el caso puede tener recorrido en la Federación Española de Fútbol. El Comité de Competición es el órgano encargado de analizar lo escrito en el acta por la colegiada Patricia Rodríguez, la árbitra del encuentro que ayer analizó para LA NUEVA ESPAÑA lo sucedido. “Yo no lo escuché directamente, pero me lo dijo la delegada del Oviedo y lo apunté en el acta. De haberlo escuchado, hubiese expulsado a la jugadora inmediatamente”, explica Rodríguez.

“Yuki es una jugadora de diez, protesta muy poco, y estaba llorando como una magdalena y me extrañó. Por lo visto, los ánimos ya venían caldeados del partido anterior. El presidente y el entrenador de Osasuna me dijeron que le había pedido perdón al final del partido y que se dieron un abrazo”. Osasuna, por su parte, se remitió ayer a su comunicado, en el que abrió una investigación interna por lo sucedido. La jugadora, apartada de los entrenamientos, sostiene que dijo “pero vaya patada le ha dado la china esa”, tras una entrada de Yuki.

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