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Un Oviedo nervioso salva un punto que puede ser decisivo (3-3)

Los azules tuvieron que igualar en dos ocasiones un marcador adverso y desperdiciaron un penalti para hacer el 4-3.

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Real Oviedo - Zaragoza, en imágenes

El Oviedo no jugó un partido, se sometió a una sesión de terapia. Con el césped como diván, sacó todos sus fobias; sufrió, tembló, lo pasó realmente mal, pero la catarsis final, a pesar de negarle el triunfo (empate a 3) le puede servir. La igualada deja mal cuerpo pero, calculadora en mano, puede ser un botín decisivo.

No era fácil la misión. El fútbol pasa a un segundo plano cuando dominan las emociones. Hubo más de corazón que de pizarra y eso a un equipo tan mecanizado como el azul no le sentó nada bien de primeras. 

3
Real Oviedo
3
Real Zaragoza
1-0, min. 13: Bastón (penalti). 1-1, min. 16: Bermejo. 1-2, min. 20: Jair. 2-2, min. 26: Obeng. 2-3, min. 33: Bermejo. 3-3, min. 48: Brugman.
Real Oviedo
Femenías (2);
Isaac (1), Costas (1), Calvo (2), Cornud (1);
Sangalli (1), Luismi (1), Brugman (2), Borja Sánchez (2);
Bastón (1), Obeng (1)..
Cambios

Mossa (1) por Cornud, min. 15.
Viti (1) por Sangalli, min. 46.
Montiel (1) por Isaac y Matheus (1) por Obeng, min. 73.
Mier (1) por Brugman, min. 84.

Real Zaragoza
Cristián Álvarez (2);
Gámez (1), Lluis (1), Jair (2), Chavarría (1);
Francho (1), Zapater (1), Grau (2);
Bermejo (2), Azón (1), Merino (0).
Cambios

Narváez (1) por Merino, Vada (1) por Zapater y Álvaro (1) por Azón, min. 73.
Petrovic (1) por Sancho, min. 79.
Puche (s.c.) por Bermejo, min. 90..

Árbitro: Árbitro: Árbitro: De la Fuente Ramos (Castilla y León). Amonestó a los locales Brugman y Obeng y a los visitantes Chavarría, Francho, Jaume y Petrovic.
Carlos Tartiere: ante 13.529 espectadores.

Porque el partido enloqueció casi desde su primer latido. Goles, llegadas, polémica y lesiones, todo ello en la batidora, dieron como resultado un pimpampum en el que al Oviedo, con más en juego, le temblaron las piernas.

El Oviedo se vio ante la necesidad de ganar. Ante la obligación. Todos miraban a su partido y él no quería decepcionar. Un paseo por la cornisa que se presumía sencillo, pero sin red de seguridad. El rival no era tanto el Zaragoza como el miedo.

El partido empezó de cara, con una mano en el área de esas que rastrea el VAR y con la que nadie cuenta. Bastón no desaprovechó el accidente para adelantar al Oviedo desde los once metros.

El tanto debía serenar a los azules pero las pulsaciones seguían por las nubes. El Zaragoza, invitado al convite, se lanzó hacia arriba sin ningún reparo. Ya estaba Mossa sobre el césped en lugar del lesionado Cornud cuando los visitante igualaron. Fue en un saque de banda, jugada que suele doler a los entrenadores. Femenías rechazó el primer intento pero Bermejo remachó a la red a los 16 minutos.

No había digerido el mal trago el Tartiere cuando Jair, 4 minutos más tarde, se elevó como un rascacielos para peinar con el flequillo a la red. El Oviedo estaba irreconocible: le quemaba el balón, defendía impreciso y se dejaba rematar, incluso en el balón parado, especialidad de la casa.

La suerte es que el Zaragoza tampoco es el conjunto más hermético de la categoría. También concede. Obeng falló a los 21 minutos un mano a mano con Cristian para acercar cinco más tarde. Brugman sacó un córner en corto para centrar después de forma exacta. El ghanés cabeceó, libre, para igualar las fuerzas.

El tanto debía serenar el choque. Al Oviedo, calculadora en mano, el empate no le iba tan mal. Pero no sucedió nada de eso. El Zaragoza siguió llegando por oleadas. Bemejó rozó el tercero con la zurda y Femenías sacó un intento de Francho. El mazazo llegó a los 32’: fue en un rechace de un córner que Bermejo, otra vez, llevó con la zurda a gol. 

Ziganda introdujo a Viti al descanso por Sangalli intentando recuperar la versión más natural del equipo. Pronto se encontró con la mejora. Más por un ataque de inspiración personal que como consecuencia de la propuesta. Brugman controló en la frontal y soltó un latigazo que se coló silbando junto al poste. Un golazo. Y un saco de confianza al equipo.

Porque el Oviedo, ya de forma decidida, se instaló en suelo zaragocista. Se notaba que tenía más en juego. Pero los maños, correosos como si tuvieran que luchar por una meta ambiciosa. El partido, en todo caso, ya se había serenado. Los azules buscaban continuamente a Borja Sánchez en su flanco y el juego viró a la izquierda.

A los maños les quedaba la bala de sorprender a la carrera. Y así fue, con cabezazo de Azón a una buena contra, cuando pudieron anotar: la madera escupió el remate.

Se rodaban muchas escenas en el área zaragocista y en una de ellas, la pelota se fue a la mano de Merino. Penalti. Bastón quiso repetir, pero esta vez Cristian ganó la acción despejando a córner.

Casi fue la última del Oviedo, al que le faltaron fuerzas en el arreón final, a pesar de que lo intentó con Montiel y Matheus ya en el campo. Femenías salvó para los azules un mano a mano en el último suspiro que hubiera chafado buena parte de las opciones de play-off. Ahora, el guion es sencillo: no perder en Las Palmas y ganar al Ibiza en la última fecha. Así, los azules estarían en promoción.

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