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Ganar para poder soñar: Ziganda se centra en el Ibiza

El Cuco no quiere distracciones ni repetir los errores del partido contra el Zaragoza para pasar a depender de los resultados de otros campos

Los futbolistas del Oviedo trabajan en El Requexón. | Irma Collín

El cierre de la Liga regular tiene ese encanto especial de que la situación en la tabla puede dar un vuelco en cualquier momento. La grada asiste al partido móvil en mano, o radio en la oreja para los más tradicionales, esperando que los resultados sonrían, que los astros se alineen, que las piezas encajen. No es tan complicada la combinación que metería al Oviedo entre los seis primeros de la Liga, no están tan alejado el play-off, la tierra prometida y nunca alcanzada desde que en 2015 el equipo regresara al fútbol profesional. Pero mientras la mayoría de la atención se desvía hacia El Plantío, hay alguien con los cinco sentidos puestos en el Ibiza.

Es José Ángel Ziganda, claro. El capitán de la nave azul que ha mantenido el rumbo fijo y se ha acercado a buen puerto hasta que la tormenta de las últimas semanas, 2 puntos sumados sobre los últimos 9 en juego, amenaza con dejarle sin botín. Pero se agarra el Oviedo a sus últimas opciones y de cara a la cita decisiva, la que se juega en diversos frentes, una orden clara: centrarse en el Ibiza.

El conjunto balear es el último rival de la fase regular y toda esperanza del Oviedo pasa por dejar los tres puntos en el Carlos Tartiere. Por eso, la hoja de ruta es clara. Ya al acabar la decepcionante cita del estadio de Gran Canaria, Ziganda lo tenía claro: hay que centrar los esfuerzos en lo que suceda en el césped del Tartiere. A partir de un triunfo, ya se podrá mirar a lo que suceda en otros campos. Se quieren evitar distracciones y, también, malas experiencias recientes. El duelo ante el Zaragoza, aunque se logró evitar una desgracia mayor con el empate a tres, supuso un duro varapalo para la confianza azul, que llegaba a la cita en su mejor momento del curso.

Ahora se trata de no seguir el camino. Ante los maños, al equipo le tembló el pulso en el momento más caliente. Fue un choque disputado un lunes, con todo el peso de saber los resultados de los rivales directos, a solo tres fechas del final, con la carga de presión extra que supone. Al Oviedo le pesó el escenario, aunque logró reponerse a base de lucir pólvora y estuvo cerca de lograr el triunfo, pero Cristian Álvarez le detuvo a Borja Bastón un penalti que hubiera supuesto el 4-3. Ahora, la situación ha cambiado. El Oviedo acude a la última fecha fuera del play-off, tras la decepción profunda de Las Palmas, aunque dispuesto a apurar sus últimas opciones. La presión más intensa se sitúa en otras plazas. Las Palmas y Girona tienen en su mano el pase a la promoción de ascenso y la intención de los azules es que ahora sea a ellos a los que les tiemblen las piernas. Marcar pronto en el Tartiere significaría un buen comienzo en su plan de asalto al play-off.

Vuelta a los dos delanteros. El regreso al cobijo del Tartiere, que presentará previsiblemente una de las mejores entradas del año, significará para Ziganda recuperar la estructura de los dos delanteros más habitual en su campo. La tónica en la segunda vuelta dice que en casa el Oviedo forma con el 4-4-2 y a domicilio muta a un 4-2-3-1 con más presencia en el medio del campo. El equipo se parecerá al que empató ante el Zaragoza, con Obeng formando en la dupla delantera junto a Borja Bastón. A cambio, el Cuco perderá una unidad en el centro del campo, Javi Mier posiblemente.

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