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La Nueva España de Siero

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Aitor Vega, el experto poleso que pone nota al queso y crea la primera guía con puntuaciones semanales

Dice de los quesos que “son un producto vivo” y asegura que su empresa ha vivido una gran expansión durante la pandemia

Aitor Vega con Nayara Pardo, encargada de los pedidos, en sus instalaciones.

“Buscamos que el cliente sepa cuándo un queso está en su mejor momento y cuándo no. Es un producto vivo”. El poleso Aitor Vega, uno de los principales expertos en este alimento en toda España, acaba de lanzar una guía, a través de su propia página web “250 gramos de queso”, en la que valora de 0 a 100 el estado semanal de los quesos que comercializa. Una idea que nunca se había llevado a cabo dentro del mundillo y que pretende “ser una humilde versión de la guía Parker de vinos”. La idea llega, además, en pleno auge de la venta online, lo que ha incrementado el trabajo de Vega, que también atiende su tienda física en La Felguera y controla el almacén desde el que distribuye en El Berrón. 

Su historia tuvo tres puntos de inflexión: “Yo iba para informático o futbolista y, al final, ni una ni otra”. Su padre, natural de Negales (Valdesoto), donde estaba el almacén original, tenía también una tienda en el mercado de abastos de La Felguera. “Murió en el año 2000 y, sin tener ni idea, decidí hacerme cargo. Bendita la hora en la que tomamos esa determinación”, celebra ahora. Eso sí, de aquella, “vendíamos cuatro quesos asturianos y uno de sandwich de barra alemán”. Vega, residente en la Pola, acudía también a vender al mercado de abastos de la capital sierense “hasta que se cerró”. 

El segundo punto de inflexión, clave para lo que vendría después, fue en 2010. “Creamos una página web. En aquel momento, la mayoría de gente no lo veía y fue un acierto”, abunda el vendedor de quesos. También influyó mucho en su vida el viaje a la capital de España que hizo con su mujer en 2009: “Fuimos a Poncelet un templo del queso en Madrid. Yo parecía Paco Martínez Soria. Observé cómo se cuidaba el producto y las variedades que había”, rememora. 

De hecho, cuenta una gran anécdota sobre cómo descubrió el comté. “Nunca lo había visto y me traje uno de 600 euros. Cuando mi madre vio la factura dijo, ‘pero hijo, mucho queso compraste’ y era solo uno. Estuve cuatro meses para venderlo y ahora salen dos a la semana. La gente lo miraba en el escaparate y decía ‘vaya queso manchego más grande’, señala. 

Selección de productos

Poco a poco, Vega ha conseguido introducir a su clientela en ese amplio mundo que se abrió ante sus ojos en Madrid. Lo hizo con una concienzuda selección de producto y “dedicándole mucho esfuerzo diariamente a mejorar la web”. De hecho, sigue pensando que “está todo por hacer”. Ese trabajo fue el que facilitó el tercer punto de inflexión del que habla el poleso. “Nuestro momento de mayor expansión vino con la pandemia. El incremento de las ventas online fue brutal, no sé ni precisar, pero mucho. Teníamos la ventaja de todo el trabajo hecho con anterioridad, porque mucha gente se tuvo que poner a ello sobre la marcha”, detalla. 

De esa necesidad por dar una orientación al cliente cuando compra a través de internet y de la confianza generada una vez que Vega es habitual elaborador de mesas de quesos en algunos de los principales restaurantes de Asturias, surge la guía de puntos. “Mucha gente me preguntaba por las redes porque confían en mi opinión, soy transparente. Hay veces que un queso esta bueno hoy y mañana no está también. No me guío ni por amistad, ni intereses, ni siquiera por mi gusto personal”, advierte.

Visto el volumen de consultas que recibía y la complicación de atenderlas en momentos de pedidos numerosos, optó por crear la primera guía de referencia de quesos con una puntuación que se revisa semanalmente. “Así la gente puede ver lo que esta pasando esa semana dentro del mundo del queso. Si ve algo con una puntuación de 94, sabe que está bien. Pero luego igual en siete días baja a 85 y se da cuenta de que algo salió mal y no es el mejor momento de ese queso. Es un producto que está vivo”. Para este proyecto innovador, Vega desayuna quesos a diario. “Hasta seis de cada vez”, cuenta encantado. “Aunque solo cojo un cachín, no me harto”, explica riéndose.

Lo que no se plantea en ningún momento es elaborar uno él mismo. “No sé y no voy a aprender. Respeto profundamente al productor y creo en esa cadena del queso que se sigue muy bien en Francia, en la que el queso pasa por seis manos y cada uno sabe lo que tiene que hacer. Mi objetivo es que llegue al consumidor en el mejor estado, como si lo cogieran directamente del productor. Que piense, este Aitor me la ha dado con queso como algo positivo”, concluye Vega. 

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