03 de enero de 2010
03.01.2010

El Museo del Pueblo de Asturias compra 223 negativos de Joaquín García Cuesta

Autor de una obra sobre todo paisajística y arquitectónica, está considerado un maestro de la fotografía gijonesa

03.01.2010 | 01:00

Oviedo, P. R.

El Museo del Pueblo de Asturias ha adquirido una colección de 223 negativos del fotógrafo Joaquín García Cuesta (Cangas de Onís, hacia 1885- Gijón, 1958), un maestro de la fotografía gijonesa del pasado siglo. Con esta compra, el museo suma ya 270 imágenes de García Cuesta, quien, según el estudioso de su trabajo Francisco Crabiffosse Cuesta, fue autor de una obra de «gran calidad estética y temáticamente variada, centrada sobre todo en el paisajismo y en la arquitectura monumental».


García Cuesta comenzó a interesarse por la técnica fotográfica trabajando como auxiliar de farmacia, probablemente en la de Joaquín Escalera Blanco, en Gijón, establecimiento en el que también se vendían productos fotográficos. Fue amigo y colaborador de Julio Somoza, con quien viajó por toda Asturias. De vocación excursionista, salía todos los domingos. Hizo lo que entonces se denominaba «fotografía turística», en la que resaltaba los valores del paisaje de Asturias. En 1927, la Diputación Provincial de Oviedo le compró varias colecciones de fotografías que a partir de entonces se reprodujeron en guías y folletos turísticos. De él es también la mayor parte del material gráfico de los álbumes «Las bellezas de Asturias», editados en los años treinta. Sus originales se reprodujeron en numerosas tarjetas postales.


García Cuesta fotografió la montaña y el medio rural, sobre todo del centro y oriente de Asturias, así como Gijón. Estrecho colaborador del Ateneo Obrero, Crabiffosse rescata en su estudio una anécdota que ejemplifica la búsqueda de la perfección del fotógrafo y que relataba Pedro Alonso Rebollar, del grupo excursionista del citado Ateneo. Se refería a una fotografía panorámica de la ciudad obtenida desde el alto del Infanzón. La constante bruma impedía a García Cuesta lograr una vista diáfana y subió una y otra vez hasta que en la ascensión número 16 pudo cumplir su deseo con una nítida imagen entre pinos que visualmente alcanzaba hasta El Musel. La fotografía está en la colección del Museo del Pueblo.


El laboratorio y archivo de García Cuesta fue asaltado y destruido durante la Guerra Civil. Después del conflicto continuó trabajando en Gijón, ciudad sobre la que en 1946 realizó un extenso reportaje. A su iniciativa se debe la puesta en marcha de los Salones de Navidad de fotografía, creados por la Asociación Montañera Torrecerredo.

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