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Películas españolas hechas de otra forma

Hugo Serra y Daniel San Román documentan en "Baratometrajes 2.0" el relato del cine de bajo presupuesto que surge con la crisis, una salida al nuevo talento

De izquierda a derecha, Hugo Serra y Daniel San Román, ayer, con varios programas de "Baratometrajes". Ángel González

Daniel San Román, director junto a Hugo Serra de "Baratometrajes 2.0", asegura que está ya en activo una generación de cineastas que no tocará el celuloide jamás. Nacho Carballo, director del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), lo explica de otra manera: "Había una clase media que ha desaparecido del cine español; ahora sólo queda una clase alta y otra baja con mucho talento y pocos recursos".

La crisis económica y los altos costes de producción que tiene una película han hecho que rodar hoy en España se haya convertido en una misión difícil, casi imposible. Lo subrayaba el veterano Vicente Aranda, homenajeado por el FICX, tras recibir el premio honorífico del certamen. Serra y San Román se dieron cuenta de esa situación, y también de que las nuevas tecnologías y las redes sociales permiten hacer otro tipo de cine, casi antes que nadie. En fecha tan temprana como 2005 abocetaron en un primer documental, "Baratometrajes", el panorama nacional de un cine independiente a la fuerza, hecho sólo con buenas ideas, mucha voluntad y poco presupuesto.

Aquel diagnóstico se completa ahora, ocho años más tarde, en "Baratometrajes 2.0", obra que sus directores completaron hace apenas quince días y presentan ahora en la sección "Gran Angular" del FICX (hay un pase hoy a las 22,15 en el Antiguo Instituto). La pieza compendia en 88 minutos, a través de 34 entrevistados, la historia y las historias de casi una veintena de películas que pueden adscribirse a lo que empieza a conocerse como el movimiento de los "baratometrajes".

¿Y qué es un "baratometraje"? "No hemos hecho un manifiesto, pero hablamos de películas que duran más de sesenta minutos, con presupuestos que van de los dos mil a los seiscientos mil euros, y de gente que lucha por hacer cine", explica Serra, para quien ese nuevo cine se caracteriza por " el espíritu de querer hacerlo de otra manera", no importa el género. Para Jorge Ivan Argiz, programador del FICX, no hay nada "despectivo" en el término "baratometraje", al contrario. Lo cierto es que Carballo ofreció ayer la posibilidad de abrir en la próxima edición del certamen gijonés una sección para este tipo de obras. Serra y San Román, encantados, claro.

"De casi tocar fondo, podemos resurgir con una nueva cultura cinematográfica", sostiene San Román. Serra abraza también el optimismo como programa de trabajo: "Hay que tener ganas de cambiar las cosas y dejarse de llorar; en realidad, están pasando cosas". Da la impresión de que ambos creen que las crisis son vías hacia las oportunidades: "Hay que creérselo; si quieres puedes hacer "El mariachi"", añaden, en referencia al thriller con que debutó Robert Rodríguez.

"Queríamos estar en un festival como el de Gijón y con el tiempo veremos que ha sido algo imporante", indica Serra, convencido de que los "baratometrajes" son las películas que la mayoría de los cineastas con cosas que decir "pueden hacer hoy". La diferencia entre las buenas y las malas obras la marcará, como siempre, el talento.

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