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Hoy es siempre todavía || Enol Jordán | Estudiante de Medicina

“La enfermedad me ha dado paciencia, lo peor era no andar y, después, creo que nada más”

“Me gustan los videojuegos, veo las noticias de la BBC en inglés y quisiera volver a la Ciudad de las Ciencias de Valencia”

Enol Jordán, en el salón de su casa en Pola de Siero.   | JULIÁN RUS

Enol Jordán, en el salón de su casa en Pola de Siero. | JULIÁN RUS

Enol Jordán (Pola de Siero, 1997) estudia Medicina en Oviedo. Recibe en el sillón del salón de su casa en Pola de Siero.

–¿Qué tal la carrera?

–Bien. Acabo de hacer el primer examen.

–¿Qué tal le salió?

–Bien.

–¿De qué era?

–De Epidemiología.

Enol responde con frases cortas, después de un instante de concentración, con voz aguda y, hasta que se acostumbra el oído, cuesta entenderle. Tiene síndrome de Warkany, un trastorno cromosómico causado por la presencia de un cromosoma 8 completo de más en algunas células. Un caso entre cada 25.000 y 50.000 nacidos.

Lleva tres asignaturas de Medicina aprobadas de hace dos cursos, pero interrumpió la carrera para las operaciones que le permiten volver a andar, una función que había perdido a los 11 años y que acabó restaurándole el cirujano Pedro Cavadas. Fue entre febrero y marzo de 2020. Luego vino una rehabilitación de cinco días a la semana durante meses. Ahora hace dos sesiones semanales de dos horas en La Corredoria. Después de diez años en silla de ruedas volvió a clase con dos muletas.

–¿Cómo fue volver a andar?

–Me sentí muchísimo mejor.

–¿Fue doloroso?

–No, pero es mucho esfuerzo. Sé que llegué a andar de niño y me acordaba de la sensación de ir por mi cuenta.

–¿Por dónde se mueve?

–Ando por casa, por La Corredoria y por el parque.

–¿Y la Facultad?

–Primero fue presencial y desde principios de diciembre todos seguimos desde casa.

–¿Qué tal en clase?

–Muy bien. Todos los compañeros son nuevos y tengo apuntes de otros años. Tomo notas en libretas.

–¿Algo de campus y bar?

–Solo hubo clase y clase.

–¿Qué tal con los profesores?

–Muy bien.

–¿Cuánto estudia?

–En casa, seis o siete horas diarias.

–¿Qué diferencia encontró entre la Universidad y el instituto?

–Varias. Hay que estudiar más. Me gusta estudiar.

–¿Cuál le sorprendió más?

–Hay asignaturas que hacen exámenes tipo test y las respuestas equivocadas restan puntos.

–¿Por qué escogió Medicina?

–Siempre me había interesado.

Su padre, Carlos, que está en la puerta de la habitación y “traduce” algunas frases que no entiendo, recuerda que desde niño veía “Érase una vez el cuerpo humano” y que jugaba mucho con un modelo que contenía los órganos internos.

–¿Qué quiere ser cuando acabe la carrera?

–Investigador o médico de familia. Ser investigador se me vino a la cabeza más tarde.

–¿Su próximo objetivo?

–Estoy haciendo terapia ocupacional para ver si me visto y me pongo el despertador o preparo la comida. Lo repito todos los días.

–¿Lee fuera de los estudios?

–No sé si la sigo teniendo en casa, pero antes de entrar en la Universidad leía una guía contra el dolor.

–¿Tiene dolores?

–No.

–¿Qué le dio bueno la enfermedad?

–La paciencia.

–¿Y lo peor?

–(...)

–¿Lo peor era no andar?

–Sí.

–¿Y después?

–Creo que nada.

La enfermedad empezó a manifestarse cuando era bebé. Sus padres observaron anomalías y unos surcos profundos en la planta de los pies. Por entonces vivían en Ansó (Huesca), allí estaba destinado Carlos Jordán, guardia civil. Le hicieron las primeras pruebas en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

En sus 23 años Enol ha pasado 15 veces por el quirófano, incluida una operación de columna en el Gregorio Marañón, para corregir una cifosis máxima, gracias a la cual recuperó la espalda erguida.

Su madre, Rosana, es panadera. Su hermana, Claudia, de 21 años, estudia cuarto de Filología Inglesa.

–Creo que tiene una relación muy especial con su hermana.

–Nació dos años después que yo. Cuando nació, me enamoré de ella y la cuidaba mucho. Jugué mucho con ella cuando fue creciendo.

–¿Y ahora?

–Es la que más tiempo pasa conmigo. Conozco algunas amigas de ella. Hace días salí con mi hermana por la Pola, fuimos a un bar y ella tomó un café y yo chocolate y hamburguesa.

–¿Cómo pasó el coronavirus?

–Lo pasé sin mis padres y sin mi hermana, en casa de la abuela Tomasa y de mi tía Isabel, en Gijón.

Enol está dentro de la población de riesgo y sus padres temían contagiarle. Los dos trabajaron. Carlos estaba en contacto con la calle y en posibles situaciones de peligro vírico. El trabajo de Rosana la ponía en contacto con mucha gente.

–Con mi abuela me enseñaban películas de vaqueros y algunas acabaron por gustarme. Veo series. Estuve siguiendo una británica en el canal Aragón. A veces también veo las de TPA. TPA no produce series propias. Me gustaría ver una serie asturiana.

–Veo que le gusta la tele.

–Desde las noticias hasta los concursos. Por la noche veo “El picu” en TPA y también sigo “X la cara” en Canal Extremadura y otro llamado “Atrápame si puedes” en el canal de Aragón o en el vasco. “El picu” se graba en Madrid y en Telemadrid hacen una adaptación de “Atrápame si puedes”. Veo las noticias de la BBC y sigo las de la vacuna.

–¿En inglés?

–Sí. Sé inglés y en la carrera tengo una asignatura que se llama Inglés Médico. Sigo cuatro series en catalán. En el canal vasco a veces dan noticias de Asturias.

Dice que no es tímido y que tiene buen carácter. Conforme avanza la entrevista muestra más confianza.

–¿Qué más le gusta hacer?

–Tengo muchos videojuegos. Me gustan de todo tipo.

–¿Qué le gustaría hacer en cuanto nos deje libres el covid?

–Volver a Valencia. Fui por la operación en febrero y me gustó muchísimo.

Volvieron a revisiones dos veces más, en primavera y verano.

–Me gustó mucho la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Estuvimos bastante tiempo y aprendí cosas.

–¿Le gusta viajar?

–Fui de viaje de estudios a Italia y vi Pisa, Florencia, Venecia, Siena y Roma.

Su padre recuerda “un voluntariado con chicos de toda Europa con alguna minusvalía. Fueron 15 días de verano en Sofía y en Madan, un pueblo de montaña con una riqueza mineral única”.

–También me interesan los minerales. Y mi hermana estuvo en Polonia haciendo el “Erasmus” y fuimos a llevarla, en septiembre. Allí pasó el confinamiento. La eché mucho de menos.

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