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Marina Pardo, cantante afincada en Oviedo, reinaugura el Teatro Nacional de Lisboa

La mezzosoprano cantó ayer en la principal casa de ópera de Portugal, el día en que el país decretaba la reapertura de sus espacios culturales

Marina Pardo, ayer, ante el Teatro Nacional São Carlos de Lisboa. | LNE

Marina Pardo, ayer, ante el Teatro Nacional São Carlos de Lisboa. | LNE

El fatídico 14 de marzo de 2020, cuando España decretó el estado de alarma por el coronavirus y ya nada volvió a ser igual, Marina Pardo estaba en Portugal. La soprano cántabra afincada en Oviedo tenía ensayo general de la ópera “La Valquiria”, de Wagner, en el Centro Cultural de Belém, en Lisboa. “Llegué al ensayo y me dijeron que se había suspendido, que se había cancelado todo y que tenía que volver a mi casa en Oviedo”. Pardo recuerda estas palabras como “el inicio de una pesadilla”. Y las recuerda desde el mismo lugar, desde Lisboa. Aquella “Valquiria” que nunca llegó a ser se iba a estrenar en el Centro Cultural de Belém porque el Teatro Nacional São Carlos, la casa de ópera de Lisboa, estaba cerrado para su rehabilitación.

Ayer lucía renovado y Marina Pardo cerraba el círculo. La cantante fue invitada para cantar en la reinauguración del coliseo lisboeta, un acto de importantísimo valor simbólico ya que, además, ayer era el día en que Portugal reabría la hostelería, las tiendas y los centros culturales. El domingo tuvo lugar la ceremonia de retirar la tela que cubrió la fachada del São Carlos durante su larga rehabilitación y la ciudad comprobó que había recuperado su color azul original, dejando atrás el amarillo. La apertura de ayer, en la que participó Pardo, era todo un acontecimiento en Lisboa. A ello se sumaba también la alegría de la cantante “por regresar un año después a esta ciudad y hacerlo con el teatro abierto y restaurado”, aseguraba en conversación telefónica desde la capital portuguesa poco antes de salir al escenario.

Pardo es cántabra, pero ya de joven se trasladó a Oviedo a estudiar en el Conservatorio. Tras unos años fuera de la ciudad, regresó a la capital del Principado cuando su pareja, Rubén Menéndez, obtuvo el puesto de viola solista de la orquesta Oviedo Filarmonía.

Ayer, esa voz cultivada en Oviedo, cantó en Lisboa los “Rückert Lieder”, de Mahler, “un bombón para una mezzo”, reconocía, “es lo más importante que he cantado hasta ahora”.

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